Uno de los episodios más controversiales se remonta a 1958. Ángel Labruna, un ícono del fútbol argentino, se retiró de la selección alegando que no estaba en condiciones físicas o morales para desempeñar ese papel. Meses después, un incidente en un amistoso contra Bologna dejó al atacante Roberto Zárate gravemente lesionado, lo que llevó al DT a convocar a Labruna, quien estaba a punto de cumplir 40 años. “La selección necesita a un viejo soldado”, se comentaba en los medios sobre su inclusión.
Labruna había sido parte de los títulos sudamericanos en 1946 y 1955. Sin embargo, los Mundiales de 1942 y 1946 no se llevaron a cabo por la Segunda Guerra Mundial, y en 1950 y 1954, Argentina decidió no participar. Aunque no era su mejor momento, su amor por el fútbol lo llevó a aceptar la convocatoria. “Siempre tuve la esperanza de estar en un Mundial. Fue el sueño de mi vida. El momento llegó cuando menos lo esperaba”, confesó el delantero.
El Mundial de 1974 es recordado por la complicada situación de Roque Avallay. Lesionado antes de la competencia, a pesar de que se le había prometido que viajaría, Carlos Babington se preparaba para unirse al equipo. Durante un amistoso previo, el equipo argentino perdió y estaba sin la presencia del DT, quien había desaparecido. Finalmente, se decidió desafectar a Avallay, quien, tras recibir la noticia, tuvo un violento enfrentamiento con un colaborador del cuerpo técnico. El desencanto provocado por esta situación culminó con un clima de tensión en el equipo.
Más recientemente, Jorge Sampaoli se enfrentó a la ira de los padres de los jugadores tras desafectar a Nahuel Guzmán. El entrenador optó por citar a Sergio Romero, Franco Armani y Wilfredo Caballero, pero poco tiempo después sufrió una lesión. La respuesta de la familia fue contundente: “los intereses particulares valen más que la selección para algunos”.
A medida que se avanza en el tiempo, las situaciones internas de las selecciones son menos divulgadas, pero en el contexto del Mundial de Qatar, Lionel Scaloni expresó su decepción por la falta de transparencia de Nicolás González y Joaquín Correa respecto a sus lesiones. “Son bastante grandecitos para saber cómo están”, declaró, mostrando su frustración ante el hecho de que la información no fue completamente veraz, algo que aprendió a manejar de forma más estricta en futuras convocatorias.
La historia de los recientes despechos en las convocatorias es larga, con nombres como Jorge Valdano, José Luis Brown y Darío Franco, quienes, por razones físicas, no lograron participar en los mundiales correspondientes, generando decepción y conflictos en los grupos familiares. No obstante, el impacto emocional de ser considerado mundialista y perder esa posibilidad en el último instante, como le ocurrió a Balerdi, es una experiencia especialmente dolorosa y conflictiva.









