Messi detalló que la salud de su padre se deterioró justo antes del comienzo del torneo, impidiéndole viajar. Frente a esta situación, el capitán se aferró a la esperanza de extender la estadía de su equipo para darle tiempo a recuperarse: “Yo te decía que íbamos a llegar a la final así podías viajar. Cada vez que terminaba un partido, esperaba y extrañaba tu mensaje. Ahí me di cuenta de que la situación era fea de verdad”.
A pesar de no contar con su presencia en la tribuna por primera vez en su carrera, trabajó incansablemente en la cancha con el deseo de proporcionarle una última alegría: “No dejaba de pensar en llegar lo más lejos posible para darte tiempo y que vieras un partido. Llegamos a la final y no pudiste estar. Quería ganarla para llevártela y mostrarte una nueva. No pude, las piernas no me daban más. Esta vez intenté ir contra mi físico, pero no pude”.
Sin embargo, el momento más difícil para el futbolista llegó al regresar a su hogar y reencontrarse cara a cara con su padre. “Cuando llegué creías que habíamos perdido la final por penales. No pudimos hablar de nada de todo lo que pasó. No fuiste a disfrutar nada. No fuimos campeones, pero no sabés cómo disfrutamos cada partido”, compartió con profunda tristeza sobre ese encuentro.
A pesar de la amargura por no haber podido compartir los detalles del torneo como solían hacer, Messi reconoció a su padre el acierto de haber estado presente en la competencia: “Te cuento esto porque fue lo único que no pudimos hablar, porque todo lo demás ya lo sabés. Una vez más, tenías razón: tenía que estar y jugarlo”.
Ese reencuentro inacabado dejó una huella profunda en el capitán argentino, quien concluyó su relato manifestando el vacío que siente al no haber podido revivir ese último gran capítulo de su carrera junto a él: “Hablábamos todos los días y nos veíamos cuando se podía. No sé qué voy a hacer sin vos, no sé cómo seguir.”








