Messi, visiblemente emocionado, exteriorizó sus sentimientos tras marcar su primer gol en el Arrowhead Stadium. “Fue una cuestión ajena a lo deportivo. Pasé unos días difíciles y complicados”, manifestó después del partido, un gesto poco común en él.
Hasta ese momento, pocos eran los que conocían los “días difíciles” que el capitán enfrentó, desde el último amistoso en Alabama contra Islandia hasta la noche del partido. Su actuación estelar ante Argelia reafirmó su capacidad para liderar a la selección argentina, campeona del mundo.
“Agradecido a la delegación y a todos mis compañeros. Siempre estuvieron a mi lado y me dieron fuerza para que esté bien”, añadió en zona mixta, mientras las miradas se centraban en sus logros individuales, que él prefiere restarles importancia.
En los entrenamientos desde inicios de junio en el complejo deportivo del Sporting Kansas City, siempre mostró un gran enfoque. Rodeado de sus inseparables compañeros Rodrigo de Paul, Leandro Paredes, Giovani Lo Celso y Nicolás Otamendi, se preparó intensamente.
Previo al encuentro contra Argelia, Messi entró al campo relajado y sonriente. Saludó y abrazó a varios jóvenes admiradores en el túnel y dedicó gestos amables a los jugadores argelinos. Cada ovación que recibió durante el calentamiento fue correspondida con un guiño, incluso se acercó a su amigo Sergio “Kun” Agüero, que estaba en el borde del campo transmitiendo para una cadena deportiva.
El primer gol anotado fue un desahogo tras una ardua preparación, seguido de dos tantos más en el segundo tiempo que lo colocaron al nivel de Miroslav Klose como el máximo goleador en la historia de los mundiales.
El miércoles al mediodía, Messi volvió a entrenar en el Compass Minerals National Performance Center, compartiendo el mate con sus compañeros titulares como Julián Alvarez, Thiago Almada y Enzo Fernández, quienes formaron parte del equipo campeón en Qatar.
Durante los 15 minutos que los medios pudieron observar, se mostró satisfecho y feliz, saludando a algunos niños y disfrutando de la compañía de sus compañeros.
Hubo un momento en la semana en que su seriedad se hizo evidente, fue durante la práctica del lunes antes del partido. La presión se desvaneció con su primer gol ante Argelia: “Fue por una cuestión totalmente ajena a lo deportivo. Pasé unos días difíciles, complicados. Estoy agradecido a mis compañeros y a toda la delegación, que estuvieron al lado mío como siempre, dándome mucha fuerza”, expresó luego de recibir el trofeo al mejor jugador del encuentro.
El martes, en el palco familiar, su esposa Antonela Rocuzzo lo acompañó junto a sus tres hijos, Thiago, Mateo y Ciro. Compartió en redes sociales una imagen de la familia. Mientras tanto, los padres de Messi, Celia y Jorge, se encontraban entre Rosario y Buenos Aires y no pudieron asistir al partido, una imagen familiar que suele ser habitual en sus presentaciones, aunque se espera que se repita el lunes en Dallas, cuando la selección enfrente a Austria.
“Vamoooos Argentina!!! Con vos siempre @leomessi !!!! Sos increíble!!”, publicó Antonela en su cuenta de Instagram, acompañando su mensaje con tres imágenes de sus hijos, un cierre emocional para una jornada intensa.









