Las proyecciones privadas ubican al índice de precios al consumidor (IPC) nacional entre 1,8% y 2,4%, lo que implicaría una suba de hasta medio punto porcentual respecto de junio. De confirmarse un resultado superior al 1,9%, se interrumpiría la desaceleración registrada durante los dos meses anteriores.
El dato de la Ciudad de Buenos Aires funciona como referencia para las estimaciones nacionales, aunque existen diferencias metodológicas entre ambos índices. La medición porteña asigna una mayor ponderación a los servicios, mientras que el índice nacional utiliza otra estructura de ponderadores y contempla de manera diferente la evolución de los precios en las distintas regiones del país.
Las estimaciones privadas presentan diferencias. Algunas ubican la inflación de julio en torno al 2,4%, mientras que otras proyectan registros de 2,2%, 2,1%, 1,9% y 1,8%. La amplitud de las previsiones responde, entre otros factores, al distinto peso que tienen los servicios, los bienes regulados y los precios estacionales en cada medición.
En algunas proyecciones, los precios estacionales aparecen como uno de los principales factores de presión durante julio. También se señala que la evolución de alimentos y bebidas fue inferior al promedio en determinadas mediciones, con bajas en frutas que ayudaron a moderar el resultado.
La diferencia entre la inflación porteña y la nacional también estaría vinculada con el impacto de las vacaciones de invierno y los aguinaldos sobre determinados rubros, especialmente aquellos relacionados con el turismo, la gastronomía, el entretenimiento y los gastos vinculados con la vivienda.
De cara a agosto, el mes comenzó con nuevos aumentos en distintos servicios, que podrían volver a ejercer presión sobre los ingresos y el consumo. Entre las principales subas aparecen las cuotas de empresas de medicina prepaga y los aranceles de colegios privados bonaerenses con subvención estatal.
En sentido contrario, durante las últimas semanas se registraron bajas en algunos cortes de carne y en determinados productos frutihortícolas, especialmente frutas. Las expectativas privadas apuntan a que estos movimientos podrían contribuir a una desaceleración de la inflación durante agosto, luego del eventual repunte de julio.









