Los dos países mantuvieron una reunión en julio para retomar el marco de cooperación y prevén un nuevo encuentro a fines de agosto. Allí se buscará definir los próximos pasos para avanzar con protocolos adicionales correspondientes a proyectos que llevan años en trámite.
El tratado fue firmado en 1997 para facilitar el desarrollo conjunto de emprendimientos ubicados en zonas fronterizas. Su implementación permite establecer mecanismos de coordinación en cuestiones operativas, logísticas, regulatorias y de cooperación entre ambos países.
La importancia del acuerdo está vinculada con la ubicación de numerosos yacimientos próximos a la Cordillera de los Andes, que funciona como límite entre Argentina y Chile. La posibilidad de coordinar actividades a ambos lados de la frontera resulta clave para proyectos que requieren infraestructura y operaciones binacionales.
La reactivación se produce en un contexto de mayor demanda internacional de cobre, un mineral considerado estratégico para la transición energética y el desarrollo de infraestructura eléctrica. También es utilizado en sectores vinculados con las energías renovables, la electromovilidad y los centros de datos.
Para Argentina, el avance del tratado puede adquirir relevancia dentro de una estrategia minera que ubica al cobre entre los principales sectores con potencial de inversión durante los próximos años, junto con el litio, el oro y la plata.
El próximo encuentro bilateral será clave para definir si el impulso alcanzado entre ambos gobiernos se traduce en medidas concretas para acelerar la aprobación de los proyectos pendientes y reducir los tiempos de tramitación.









