Para 2027, las estimaciones indican que todavía faltarían entre US$3.000 y US$5.000 millones para completar las necesidades de financiamiento. El panorama para 2028 presenta mayores dificultades, ya que todavía no están aseguradas las divisas necesarias para afrontar los vencimientos de ese año.
La posibilidad de acceder al mercado voluntario de deuda internacional continúa siendo limitada, al menos hasta las elecciones de octubre de 2025, lo que aumenta la presión sobre las reservas del Banco Central. En este contexto, se vuelve difícil pensar en una nueva emisión de deuda soberana en los mercados internacionales antes de las elecciones presidenciales de 2027.
El Programa Financiero 2027 presentado por el ministro de Economía, Luis Caputo, contempla utilizar unos US$3.700 millones del saldo que tendría el Tesoro correspondiente al programa financiero de 2026. A esto se suma la previsión de que el Tesoro adquiera alrededor de US$4.900 millones al Banco Central.
Actualmente, las reservas netas del BCRA, sin considerar los pagos de Bopreal a 12 meses, se ubican en torno a los US$11.900 millones. Si el Gobierno no consigue colocar unos US$5.000 millones de deuda en moneda extranjera durante 2027, la presión del programa financiero sobre las reservas podría superar los US$12.600 millones, salvo que se encuentren otras fuentes de financiamiento que permitan reemplazar parte de la deuda.
La dificultad para obtener financiamiento externo aumenta la importancia de las compras de divisas del Banco Central en el mercado oficial. Durante los primeros ocho meses del año, las adquisiciones de dólares fueron significativas, aunque durante septiembre las intervenciones en el mercado spot fueron mayormente marginales.
A pesar de las dificultades, no se observa un riesgo inmediato de incumplimiento de los bonos en dólares durante 2027, incluso ante un eventual cierre completo del mercado voluntario de deuda. Sin embargo, la acumulación de reservas y la capacidad del Tesoro para aprovechar oportunidades de financiamiento en moneda extranjera serán determinantes para ampliar el margen de maniobra.
El desafío más importante aparece en 2028. Los vencimientos de ese año serán difíciles de refinanciar rápidamente en los mercados internacionales, por lo que la administración que asuma en diciembre de 2027 deberá contar con suficientes reservas y alternativas de financiamiento para afrontar esos compromisos.
En ese sentido, las compras de dólares del BCRA y la posibilidad de que el Tesoro consiga financiamiento externo no solo serán relevantes para cubrir las obligaciones de 2027, sino también para dejarle mayor margen de acción al próximo Gobierno frente a los vencimientos de 2028.









