Cada vez más argentinos eligen trabajar en el exterior para descubrir nuevas culturas y lugares mientras generan ingresos. En este contexto, Berenice Mos, una argentina radicada en Nueva Zelanda, compartió en sus redes sociales el empleo que le permitió ahorrar significativamente durante su estancia en el país. Se refiere a un trabajo denominado “Bowling Strings”, vinculado al cultivo de kiwi, que consiste en colocar palos y atar hilos que forman la estructura de soporte para el crecimiento de las plantas. Berenice explicó que la labor se desarrolla en el campo y requiere un esfuerzo físico considerable. Junto a un compañero, los trabajadores deben mover carritos cargados de hilos, instalar los palos y luego atar los hilos a ambos lados de cada estructura. Lo particular de este trabajo es que el pago se realiza en función de la producción, de modo que los ingresos dependen directamente de la cantidad de palos colocados en cada jornada. Berenice mencionó que por cada palo colocado recibían 6 dólares neozelandeses y que en un día podían alcanzar entre 110 y 140 unidades, dependiendo de las condiciones laborales diarias. De esta forma, los ingresos semanales podían oscilar entre 1800 y 2000 dólares neozelandeses, una suma que, según la argentina, le permitió ahorrar una parte significativa de su salario. “Lo que llevaba por semana a cobrar era 1800, 1900 hasta 2000 dólares neozelandeses. Una fucking locura”, resaltó Berenice al explicar sus ganancias. El sistema de pago por producción también proporciona a cada trabajador la flexibilidad de organizar su jornada según su propio ritmo. Sin embargo, para incrementar los ingresos es necesario colocar más unidades, lo que implica un considerable esfuerzo físico. La tarea se inicia con el transporte de los materiales necesarios para preparar la estructura donde crecerán las plantas, llevando los carritos cargados con hilos y colocando cada palo en el terreno. Una vez instalado el palo, se debe atar el hilo adecuadamente para que la planta pueda utilizarlo como guía durante su crecimiento. Aunque Berenice admitió que el trabajo puede resultar agotador, también destacó que la posibilidad de cobrar por producción facilita obtener ingresos elevando cuando se mantiene un buen ritmo laboral. Además del aspecto económico, otro de los elementos que más disfrutó de esta experiencia fue vivir en un entorno rural y rodeada de naturaleza. “Vivís en el campo, lleno de animalitos. Casi siempre te proveen alojamiento, se ahorra la mayoría de la plata que te hacés”, comentó. La disponibilidad de alojamiento es, según la argentina, uno de los factores que hacen que el empleo sea particularmente atractivo para quienes buscan ahorrar. Al tener menores gastos en vivienda, se puede destinar una mayor parte del salario al ahorro. Además, trabajar en zonas rurales permite tener una conexión más cercana con los cultivos y experimentar una faceta diferente de Nueva Zelanda, alejada del bullicio de las grandes ciudades.









