Una de las características más destacadas del manuscrito es el predominio de las letras mayúsculas. Guzmán explica que este recurso no busca enfatizar el mensaje, sino que actúa como una especie de escudo emocional. “La mayúscula de imprenta no es un grito, es una armadura”, señala. Además, resalta que la escritura habitual de Messi presenta rasgos emotivos y suaves, por lo que la transición hacia la imprenta indica una necesidad de controlar la situación. “Al abordar un tema doloroso e importante, recurre a la imprenta para asegurar que su mensaje sea claro y para evitar quebrarse al escribir”, comenta.
Por su parte, López Zavaleta comparte la visión de que esta elección técnica refleja una dualidad. Observa que el uso de letras separadas en la escritura diaria sugiere una personalidad independiente y observadora. A su juicio, las mayúsculas pueden interpretarse de dos formas: “Una, que sea la letra habitual de él, y otra que es la letra que eligió para estar seguro de que transmite con claridad lo que quiere expresar”. Esta especialista destaca que, si se trata de su estilo cotidiano, el deportista muestra ser una persona directa, concreta y con control sobre sus emociones.
El ritmo de la misiva también juega un papel crucial en la comprensión del estado emocional del jugador de Inter Miami CF. Guzmán describe su escritura como “ligada y rápida, sin levantar la birome”. Observa que parece ser de alguien que, si se detiene, corre el riesgo de quebrarse. Esta urgencia técnica refleja un esfuerzo de contención a lo largo de las tres páginas manuscritas. Las especialistas identifican dos energías en el texto: una firmeza al inicio, evidenciando su agradecimiento a la familia, y un declive hacia el final que muestra mayor tranquilidad, aunque con signos de agotamiento emocional.
En cuanto a las tachaduras visibles en el documento, para las expertas no indican falta de sinceridad ni encarcelamiento de pensamientos. López Zavaleta minimiza la única corrección significativa en el texto: “No le doy valor porque se entiende que es la corrección de una palabra. Es muy diferente a si hubiera muchas tachaduras en un texto”. Guzmán coincide, interpretando la corrección como un signo de honestidad y búsqueda de perfección: “Tacha con una línea limpia y sigue, no borra ni garabatea. Es un perfeccionista que se corrige en el momento, pero quiere ser justo con cada palabra”. Para ella, la claridad en la corrección representa transparencia total.
Respecto a la disposición del texto y la inclinación de las letras hacia la derecha, López Zavaleta ve esta dirección como un indicativo de apertura del jugador hacia los demás: “Toda la escritura tiene una leve inclinación hacia la derecha, lo que indica su deseo de comunicarse, abierto hacia los demás”. También afirma que los trazos reflejan sus emociones; por ejemplo, la letra “o” presenta variaciones que aluden a su estado emocional. Un detalle significativo aparece en la letra “p” relacionada con la figura paterna, donde la parte curva sobresale sobre la letra “o”, cuyo formato recuerda a un corazón.
El análisis también aborda el uso de signos de puntuación. López Zavaleta menciona que Messi usa estos signos para subrayar significados específicos en palabras clave. Guzmán, por su lado, distingue entre el uso de uno o dos signos de admiración como un indicador de contención frente a desbordamiento emocional. “Un signo significa énfasis, dos signos indican desborde”, explica. El uso de doble signo al final de la carta marca el momento donde el futbolista cede al sentimiento: “Es el único instante en que se le escapa el control. Un signo es la cabeza, dos signos es el corazón. Messi es el nene de Rosario que se le escapa al capitán”.
Analizando con detalle la letra “i”, López Zavaleta resalta una autoestima moderada en el jugador, reflejando su humildad pese a su grandeza como figura deportiva. La letra “m”, según ella, sugiere que Messi es una persona atenta a las necesidades de los demás, lo que corresponde con el perfil de un capitán que observa quién necesita ayuda. La grafóloga resalta que la energía vertida en la escritura es un reflejo genuino del ser humano: “El cuerpo es energía. La palabra escrita también refleja algo de la persona. En este caso, esa letra q, junto a otros elementos, me dice que es la primera vez que he hecho tantos análisis y sentido una conexión tan directa con el alma”.
La carta de Messi, redactada poco después de la final y reafirmada tras el fallecimiento de su padre, se presenta como un documento de cierre donde coexisten el orgullo por lo logrado y el agotamiento emocional. Guzmán sintetiza la esencia del texto de la siguiente manera: “Transmite a una persona extremadamente emotiva, entregada, con fuerte identidad de grupo y sentido de misión cumplida. Se nota el duelo de cierre de una etapa, pero también tranquilidad y orgullo”. La forma en que Messi aborda los márgenes de la carta, invadiéndolos, según las especialistas, sugiere que el autor “no se guarda nada”. La misiva sirve como un descargo en el cual la presión al escribir refleja el peso de dos décadas representando a la selección nacional.
El análisis técnico confirma que la carta no se entiende como un ejercicio estilístico, sino como un acto de honestidad visceral. La rapidez del trazo y la firmeza en el uso de la imprenta sugieren una estrategia consciente para comunicar una decisión irrevocable sin hundirse en la emoción. La autenticidad del mensaje se reafirma a través de los detalles que las grafólogas lograron discernir al examinar los óvalos, la presión sobre el papel y la estructura de las letras. Lionel Messi consigue, mediante la palabra escrita, convertir su retiro en un mensaje de gratitud que trasciende la cancha y profundiza en su identidad como persona.
El cierre de esta etapa, marcado por el reciente fallecimiento de su padre y las exigencias de las competencias internacionales, se cristaliza en un documento que las especialistas describen como honesto y transparente. La “tranquilidad y orgullo” mencionados por Guzmán y la “humildad extrema” señalada por López Zavaleta configuran la imagen de un deportista que, incluso al despedirse, acompaña su esencia. El análisis concluye que para Messi escribir este mensaje fue un proceso de vaciado necesario para iniciar una nueva vida fuera del seleccionado. Cada trazo y cada corrección componen el mapa emocional de un líder que, al cerrar su etapa con el equipo nacional, decide mostrarse tal cual es ante la mirada del público. Aunque técnico, el documento revela la profundidad de los sentimientos de un deportista que se retira según sus propios términos.









