Antes de comenzar su discurso, Kirchner pidió a los militantes que repitieran una canción que ya había sido utilizada por sectores del kirchnerismo. La letra, inspirada en una cumbia de Amar Azul, reivindica a Cristina como conducción del espacio, menciona a Juan Domingo Perón y plantea la continuidad del acompañamiento a la expresidenta.
Luego, Kirchner llamó a reducir la intensidad de las discusiones internas y planteó la necesidad de concentrar el discurso en las consecuencias de los modelos económicos. “Debemos hablar menos sobre algunos problemas que tenemos y comunicar a la gente lo que sucede con este tipo de modelos económicos”, sostuvo.
La canción había surgido en septiembre de 2024, en medio de las diferencias entre el kirchnerismo y Kicillof. En aquel momento, Kirchner había cuestionado a quienes buscaban “jubilar a Cristina” y reclamado una autocrítica dentro del espacio, después de que el gobernador bonaerense planteara la necesidad de “componer nuevas canciones”.
Kicillof había reivindicado entonces los gobiernos de Perón, Evita, Néstor Kirchner y Cristina Kirchner, pero había planteado que el peronismo debía comenzar a construir una nueva etapa política. Para graficar su posición, había comparado la situación con bandas de rock que continúan interpretando sus grandes éxitos y sostuvo que era necesario crear algo nuevo.
El nuevo acto se produjo además un día después del cuarto aniversario del intento de asesinato de Cristina Kirchner, ocurrido el 1° de septiembre de 2022. La fecha volvió a generar pronunciamientos de distintos sectores políticos en defensa de la democracia y en rechazo al atentado.
Dirigentes de diferentes espacios suscribieron una declaración en la que afirmaron que la democracia no admite la eliminación del adversario. Entre los firmantes estuvieron José Mayans, Sergio Massa, Miguel Ángel Pichetto, Federico Storani, Ricardo Alfonsín y Juan Grabois.
El documento sostiene que las diferencias políticas deben resolverse mediante ideas, argumentos, organización y votos, y rechaza cualquier forma de persecución que pueda poner en riesgo la libertad, integridad o vida de quienes participan de la política.
Los firmantes también vincularon el atentado con un escenario caracterizado por discursos de odio, campañas de estigmatización, desinformación y distintas expresiones de violencia política. Además, cuestionaron la denominada “antipolítica” y señalaron que esa mirada contribuyó a presentar a los dirigentes como enemigos y a la militancia como objeto de ridiculización o criminalización.
Kicillof no participó de esa declaración conjunta y difundió un mensaje propio. En su pronunciamiento hizo foco en la falta de avances respecto de los autores intelectuales del atentado y también se refirió a la situación judicial de la expresidenta.
El acto encabezado por Máximo Kirchner volvió así a poner en escena las diferencias dentro del peronismo bonaerense, aunque el dirigente buscó durante su discurso bajar el tono de las disputas internas y orientar el mensaje hacia el cuestionamiento de las políticas económicas del Gobierno.









