El alza del indicador de riesgo país responde a la caída de los bonos soberanos, tanto Bonares como Globales, que registran bajas promedio cercanas al 0,3%.
La tendencia negativa también se refleja en la renta variable. El S&P Merval retrocede alrededor del 0,7% y se ubica en torno a los 3,3 millones de puntos, mientras que los ADR de empresas argentinas que cotizan en Nueva York operan en su mayoría en baja. Entre las principales caídas figuran Satellogic (-6,3%), Banco Macro (-1,7%) y Loma Negra (-1,7%).
El retroceso de los activos de mercados emergentes está vinculado principalmente al recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente. Las advertencias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una posible respuesta militar de gran escala contra Irán y los rebeldes hutíes, tras los ataques a buques petroleros en el Mar Rojo, incrementaron la incertidumbre sobre el abastecimiento energético mundial.
En ese escenario, el petróleo Brent se mantiene cerca de los USD 96 por barril, luego de haber superado momentáneamente los USD 100 en la jornada anterior. En lo que va de la semana, el crudo acumula una suba superior al 9%.
Las tensiones en corredores estratégicos para el comercio internacional, como el Estrecho de Ormuz y Bab el-Mandeb, continúan alimentando la volatilidad de los mercados y elevando la percepción de riesgo entre los inversores.
A este escenario se suma un contexto financiero más restrictivo a nivel internacional. La persistencia de tasas de interés elevadas en Estados Unidos y el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro fortalecen al dólar y reducen el interés por activos considerados de mayor riesgo, como los de los mercados emergentes.
En consecuencia, los bonos y las acciones argentinas vuelven a operar bajo presión, mientras el riesgo país se aleja de los mínimos registrados semanas atrás.
En paralelo, el gobierno de Estados Unidos anunció que desde este viernes entrará en vigencia un nuevo esquema de aranceles para importaciones provenientes de 60 países, entre ellos Argentina y la Unión Europea, con tasas que oscilarán entre el 10% y el 12,6%.
La administración de Donald Trump dispuso la medida como parte de una política destinada a sancionar a las economías que, según considera, no adoptaron medidas suficientes para impedir el ingreso de productos elaborados mediante trabajo forzoso.
La decisión fue confirmada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que informó la finalización de una serie de investigaciones iniciadas bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, mecanismo utilizado por Washington para responder a prácticas comerciales que considera desleales.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, señaló que la medida busca “corregir lo que constituye una violación de los derechos humanos y una práctica comercial distorsionadora”.
El actual esquema arancelario fue establecido por Donald Trump luego de que la Corte Suprema de Estados Unidos dejara sin efecto el régimen anterior de tarifas globales.
De este modo, los nuevos gravámenes comenzaron a regir este viernes 24 de julio, tras el vencimiento del arancel global temporal del 10% que el gobierno estadounidense había fijado por un plazo máximo de 150 días.









