Las pequeñas y medianas empresas atraviesan un escenario en el que los plazos de cobro se extienden mientras los tiempos para cumplir con sus proveedores se reducen, una situación que obliga a muchas firmas a cubrir con recursos propios la diferencia entre ambos períodos.
De acuerdo con un relevamiento sectorial, el plazo promedio de cobro alcanzó los 49,7 días, mientras que el plazo de pago a proveedores se ubicó en 36,7 días. La brecha de 13 días implica que las empresas deben financiar ese descalce con capital propio.
El informe también indicó que el 66% de las empresas consultadas afirmó que sus clientes extendieron de manera unilateral los plazos de pago, trasladando parte de las necesidades de financiamiento hacia las pequeñas y medianas empresas.
En ese contexto, solo el 19,2% de las firmas prevé realizar inversiones durante los próximos seis meses, mientras que el 62% considera que la situación económica del país empeorará durante 2026.
El relevamiento correspondiente al segundo trimestre del año reflejó que la ampliación de los plazos de cobro impacta sobre la disponibilidad de capital de trabajo, lo que limita la capacidad de las empresas para afrontar gastos operativos, adquirir insumos, realizar inversiones o ampliar su producción.
Los datos también muestran que el 87,5% de las empresas financia su actividad con recursos propios. Entre quienes recurren al endeudamiento, el principal destino de esos fondos es la reposición de capital de trabajo, con el 28,2%, seguido por el pago de salarios y aguinaldos, con el 25,9%.
Asimismo, el relevamiento realizado sobre más de 250 empresas señaló que el 23,8% de las consultadas no sabe o no respondió cuál es la tasa de interés a la que accede para obtener financiamiento, un dato que refleja las dificultades existentes en el acceso al crédito para parte del sector.









