Según información divulgada por una agencia, los abogados del ente europeo enviaron una carta formal a la FIFA mencionando que están “considerando activamente acciones legales, arbitraje y/o denuncias regulatorias” vinculadas al proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), la filial que Infantino proyectaba crear para gestionar las operaciones comerciales y los torneos principales de la entidad.
El documento, fechado el viernes y redactado por un estudio legal de Nueva York, también solicita la conservación de documentos, correos electrónicos y mensajes de 18 altos ejecutivos de la FIFA como potenciales pruebas.
“La UEFA les notifica formalmente que cualquier destrucción, eliminación, alteración, ocultamiento o pérdida de materiales relevantes puede constituir destrucción de pruebas”, señala la carta.
Esta advertencia surge pocas horas después de que Infantino se viera obligado a retirar el plan, que contemplaba la venta del 20 por ciento de la nueva sociedad comercial a fondos de inversión privados a cambio de aproximadamente 4.200 millones de dólares.
La propuesta, que se mantuvo bajo estricta confidencialidad hasta su divulgación por diversos medios internacionales, generó una reacción sin precedentes en el ámbito futbolístico mundial. La UEFA lideró el rechazo y convocó a sus 55 federaciones miembro, las cuales acordaron boicotear las competiciones de la FIFA mientras la propuesta continúe vigente.
La presión ejercida por la UEFA logró que Infantino retrocediera, anunciando oficialmente el sábado el abandono del plan. Sin embargo, ese retroceso no logró calmar las tensiones.
Desde la misma agencia se informó que la UEFA considera que los procedimientos judiciales son “razonablemente previsibles” ya que el proyecto era “fundamentalmente incompatible con una adecuada gobernanza del fútbol”.
La fractura política también se ha visto reflejada en el ámbito electoral. El sábado, el ente europeo dejó entrever por primera vez su intención de concluir el ciclo de Infantino, al afirmar que el presidente “ha perdido la confianza del fútbol mundial” y que “ninguna opción debe descartarse” en vista de las elecciones programadas para marzo de 2027.
El respaldo hacia el dirigente, que parecía inquebrantable tras la final del Mundial 2026, comenzó a resquebrajarse rápidamente. La Federación de Gales fue la primera en retirar su apoyo público a la reelección de Infantino.
La oposición también resonó en otras confederaciones. Tanto la Concacaf como la Confederación Asiática de Fútbol expresaron sus cuestionamientos hacia el proyecto, mientras que la Conmebol, por el momento, mantiene su apoyo al presidente de la FIFA, en gran parte debido a su impulso a la ampliación del Mundial 2030 a 64 selecciones.
El plan FFE representaba una de las iniciativas más ambiciosas de la gestión de Infantino. La nueva empresa, valorada en 20.000 millones de dólares, estaba destinada a gestionar los activos comerciales más importantes del organismo, incluyendo el Mundial masculino y otros torneos internacionales.
Ahora, además de enfrentar una posible batalla judicial, el presidente de la FIFA deberá trabajar en la reconstrucción de una alianza política que, hasta hace pocos días, parecía ser sólida. Con el cierre para la presentación de candidaturas fijado para el 18 de noviembre y las elecciones programadas para marzo de 2027 en Marruecos, el camino hacia un cuarto mandato se ha complicado en comparación con la situación de hace tan solo unas semanas.









