De acuerdo con el informe de una consultora, el esquema de salario dinámico tiene una aplicación limitada y alcanza al 1 % de las empresas relevadas, mientras que los bancos de horas se implementan en el 9 % de los casos.
El relevamiento fue realizado sobre trabajadores fuera de convenio pertenecientes a 148 empresas. Según los resultados, solo el 10 % de las compañías utiliza el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral, un esquema que permite incorporar empleados con una carga social reducida del 5 % durante los primeros tres años de contratación.
El informe señala que, en la mayoría de los casos, las empresas todavía analizan la implementación de estas herramientas o consideran que no se adaptan a sus necesidades actuales.
El esquema de salario dinámico permite que las compañías otorguen bonos y compensaciones asociados a la productividad sin incorporarlos al salario básico. De esta manera, esos pagos no forman parte de la base para calcular indemnizaciones por despido ni generan derechos adquiridos.
Por otro lado, los bancos de horas permiten que las empresas, mediante acuerdos con los sindicatos, organicen la jornada laboral de sus empleados de forma flexible a lo largo de la semana o el mes, manteniendo el límite de 48 horas semanales. Este mecanismo busca evitar el pago de horas extras durante períodos de mayor demanda productiva.
En cuanto al RIFL, las contribuciones patronales, que anteriormente representaban alrededor del 19 %, fueron reducidas a un esquema de entre el 2 % y el 3 % durante los primeros 48 meses de la relación laboral. El objetivo de esta medida es incentivar a las pequeñas y medianas empresas a formalizar trabajadores que actualmente se encuentran contratados de manera irregular.
El informe señala que el 44 % de las empresas está incorporando nuevas modalidades de compensación para sus empleados fuera de convenio. Entre ellas se encuentra la cobertura del servicio de telefonía celular y otros beneficios adicionales, como viáticos de transporte o tickets de alimentos.
Según datos de la Secretaría de Trabajo, las nuevas normas laborales orientadas a facilitar la contratación, entre ellas las restricciones para incorporar determinados conceptos al salario básico y los límites establecidos para las indemnizaciones, todavía no se traducen en una generación de empleo.
Según datos oficiales relevados por una consultora especializada, el empleo formal registró en abril una caída del 0,2 % respecto de marzo, lo que representó una pérdida de 11.673 puestos de trabajo en comparación con el mes anterior.
Al comparar la situación actual con el inicio de la gestión de Javier Milei, los datos muestran una reducción acumulada de 235.416 empleos formales.
En esa línea, un informe elaborado por investigadores de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA señala que la industria, la construcción y el comercio, sectores que concentran el 38 % del valor agregado y el 44 % del empleo privado registrado, todavía se encuentran entre un 4 % y un 13 % por debajo de los niveles de actividad alcanzados en 2022.
El estudio sostiene que esta situación explica, en gran medida, la continuidad de la caída del empleo total.









