En el comunicado, Beligoy reconoció que Lamolina se había equivocado al sancionar la pena máxima. Sin embargo, aclaró que la rectificación fue resultado de la intervención del árbitro asistente, Agustín Méndez, quien le advirtió que la infracción había ocurrido fuera del área penal. “Lamolina se comunicó con el árbitro asistente, quien correctamente le informa que, desde su inmejorable perspectiva en línea perpendicular con el área de meta, la falta existió, pero la misma se produjo fuera del área penal”, detalló Beligoy en su explicación.
De acuerdo con el directivo, la Dirección Nacional de Arbitraje consideró que la decisión final de reanudar el encuentro con un tiro libre directo para Godoy Cruz fue la correcta. “Una vez concluido el tumulto, y bajo las directrices de trabajo en equipo, resolvió sancionar correctamente y conforme a lo sucedido, tiro libre directo fuera del área penal”, afirmó Beligoy en el comunicado, donde respaldó la corrección del árbitro.
Uno de los puntos más relevantes del comunicado fue la refutación de las versiones que apuntaban a la posible revisión de imágenes mediante un celular por parte de Lamolina. Beligoy rechazó de manera tajante que el árbitro haya recurrido a dispositivos externos para cambiar su decisión. “Queda expresamente de manifiesto el rechazo a las diferentes versiones periodísticas que aducían la resolución de la mencionada jugada a través de dispositivos celulares o cualquier otra información externa”, subrayó el comunicado, que llevaba la firma del director nacional de Arbitraje.
Los hechos se desencadenaron al final del encuentro, cuando Iván Zafarana derribó a Axel Rodríguez cerca del área de All Boys. Lamolina interpretó que la falta había ocurrido sobre la línea, por lo que sancionó penal a favor de Godoy Cruz y expulsó al defensor local, generando una ola de protestas. Futbolistas, integrantes del cuerpo técnico y varias personas ajenas al partido ingresaron al campo de juego para exigir explicaciones al árbitro, mientras que en medio del tumulto, surgieron teléfonos celulares con imágenes del incidente que algunos intentaron mostrarle a Lamolina.
Tras una interrupción que se extendió por 26 minutos, Lamolina cambió su decisión y optó por sancionar un tiro libre fuera del área. Esta secuencia de eventos avivó las sospechas de que había utilizado una repetición televisiva para corregir su fallo, lo cual no está permitido según el reglamento.
El propio Lamolina, luego del partido, salió a defender su accionar públicamente. En declaraciones realizadas a medios, aseguró que hizo todo lo posible para evitar observar las imágenes que intentaban mostrarle y enfatizó que su intención siempre fue consultar con el asistente. “No vi las imágenes, ni siquiera me dejaron mirar. Mi idea era hablar con el asistente y no hacer caso a lo que decían los demás”, señaló Lamolina en su intento de aclarar la situación.
Ahora, con la intervención de Beligoy, la conducción del arbitraje argentino ha respaldado oficialmente la versión de Lamolina. El comunicado reconoce la equivocación inicial en la sanción del penal, pero sostiene que la corrección fue producto del trabajo en conjunto de los integrantes de la terna arbitral y no de una revisión tecnológica irregular.
Este pronunciamiento se produjo en un contexto de agitación, marcado también por los enfrentamientos previos entre la policía y los hinchas locales, así como por las decisiones del árbitro durante el partido, donde se sancionaron dos penales dudosos y se rectificó uno de ellos (aparentemente de manera regular). Más allá de las aclaraciones y justificaciones ofrecidas desde la dirigencia del arbitraje, lo ocurrido la noche del lunes en Floresta ha quedado grabado como uno de los episodios más polémicos de la temporada en el fútbol de ascenso.









