Desde que comenzó el Mundial, los 2500 comercios de cotillón en el país han experimentado un aumento en las ventas de más del 10% en comparación con el año anterior, atado al desempeño de la selección. Poletto aclara: “No es un boom, pero ayuda”, mientras a su vez enfatiza que el contexto actual del consumo es “desafiante”.
El secretario de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) estima que las ventas en el sector podrían crecer más de un 25% interanual si el equipo nacional llega a conseguir la cuarta estrella. Cada triunfo se traduce en un estímulo para el consumo emocional del público.
De acuerdo con el economista Alex Ovando, de Investigaciones Económicas Sectoriales (IES), una victoria incrementa en aproximadamente un 20% la cantidad de comercios que decoran sus locales, especialmente bares y espacios de entretenimiento. Si la selección continúa avanzando en el torneo, se podría observar un impacto positivo de entre 1% y 1,5% en ciertos indicadores de consumo.
Matías Furió, presidente de la CAIJ y dueño de una fábrica de juguetes, decidió incursionar por primera vez en productos relacionados con el Mundial y afirma que le ha ido bien, a pesar de que la venta de otros artículos se halla estancada. Lamenta la situación actual del sector, indicando que, en los últimos dos años, aproximadamente 700 jugueterías han cerrado. La competencia de los productos importados, que llegan a precios más accesibles, ha hecho más difícil la lucha para los comercios locales.
Desde el sector del cotillón advierten que, si el rendimiento de la selección es desfavorable, el consumo se resentirá. Las vidrieras tendrían que adaptarse rápidamente y mostrar otro tipo de productos, ya que una derrota podría llevar a la gente a concentrarse nuevamente en sus preocupaciones económicas.
Las familias argentinas actualmente hacen un esfuerzo por cuidar sus gastos. Ovando señala que en un hogar saludable, el 50% de los ingresos se destina a gastos fijos, un 30% a otros consumos y un 20% al ahorro. Sin embargo, muchas familias luchan por llegar a fin de mes y recurren al endeudamiento para mantener sus compras cotidianas.
Por otra parte, se ha notado una drástica disminución de las compras impulsivas; ahora lo que se adquiere se limita a lo esencial. Hay cerca de 5,7 millones de argentinos con deudas atrasadas, muchos de los cuales son jóvenes menores de 30 años. En el área del cotillón, ya es común que los empleados soliciten adelantos de salario para poder enfrentar sus gastos.
Poletto, ex vicepresidente de la UIA, asegura que existe una macroeconomía ordenada, pero la micro situación no acompaña. Argumenta que los incentivos fiscales destinados a grandes inversiones para abastecerse en el exterior perjudican a las pequeñas y medianas empresas, y enfatiza la importancia de que parte de esas inversiones se utilicen para comprar insumos locales y una reducción de las tasas de interés.
El sector del cotillón también funciona como un termómetro del estado anímico de los argentinos. Denise Sedler, gerente de Ticoral, expone que las ventas permiten observar cambios en el consumo y el poder adquisitivo. Las compras ahora son más planificadas, en contraste con épocas de alta inflación donde se adquirían productos con antelación para preservar su valor. Hoy en día, han desaparecido las compras impulsivas y se priorizan solo los elementos necesarios.
El cambio en los hábitos de compra se observa en las festividades, donde cada vez son más comunes las alternativas más económicas, como accesorios en lugar de disfraces completos. Ticoral, que combina producción local e importaciones, ha tenido que adaptarse rápidamente a la demanda, especialmente a un año de anticipación para los productos que vienen del extranjero.
A pesar del impacto mundial del fútbol, los comercios de cotillón mantienen actividad durante el año a través de diversas festividades importantes, desde Halloween y Navidad, hasta cumpleaños y bodas, con un notable crecimiento en las despedidas de soltera. Aunque la competencia se ha intensificado con plataformas de compras online, muchos clientes prefieren regresar a los comercios especializados tras recibir productos de calidad insatisfactoria.
La responsable de Comunicación de Ciudad Cotillón indica que eventos como cumpleaños y bodas son cruciales para mantener la demanda. Aunque el inicio del año había sido lento, la Copa del Mundo ha generado un repunte que esperan que perdure tras su finalización.









