El incremento se da pese a la desaceleración de la inflación y es atribuido por entidades bancarias a una combinación de factores, entre ellos la falta de recuperación de la actividad económica, las altas tasas de interés para acceder al crédito y un mayor control del sistema financiero sobre las operaciones.
Uno de los casos que refleja esta situación es el de una empresa del sector avícola, que acumularía cerca de 2.000 cheques rechazados y una deuda superior a los $26.400 millones entre sus principales sociedades. La situación financiera podría afectar el funcionamiento de sus plantas durante agosto debido a demoras en el pago de salarios.
Desde el sector financiero señalaron que el aumento de los rechazos está vinculado principalmente al bajo nivel de actividad en sectores orientados al mercado interno, especialmente entre pequeñas y medianas empresas, que utilizan con frecuencia este medio de pago.
También mencionaron que durante la segunda mitad de 2025 se aplicaron condiciones monetarias más restrictivas con el objetivo de contener las presiones cambiarias en un contexto electoral, lo que redujo la disponibilidad de financiamiento para muchas empresas.
En comparación con el inicio de la actual gestión, los cheques rechazados aumentaron de manera significativa. Los registros pasaron de unos 81.000 casos en noviembre de 2023 a niveles que representan casi el doble, con un incremento acumulado cercano al 96%.
El deterioro fue más marcado en los cheques rechazados por falta de fondos. En junio se contabilizaron 105.000 operaciones de este tipo, unas 38.000 más que en el mismo período del año anterior, lo que representa una suba interanual del 57,3%.
En términos monetarios, los cheques rechazados por falta de fondos alcanzaron los $341.467 millones, con un aumento del 77% respecto del año anterior y del 33% al descontar el efecto de la inflación.
Desde noviembre de 2023, este tipo de rechazos acumuló un incremento del 231%. En tanto, los cheques no pagados llegaron a 133.031 operaciones, unas 43.000 más que un año atrás, con una variación interanual del 70% y un crecimiento del 146% desde el inicio de la actual administración.
Especialistas del sector señalaron que la menor recuperación de las ventas afecta la capacidad de las empresas para cubrir compromisos asumidos, especialmente en un contexto de caída de rentabilidad y mayores costos financieros.
Sin embargo, al analizar la proporción de cheques rechazados sobre el total de operaciones compensadas, el escenario presenta una evolución más estable. El indicador se mantiene alrededor del 3% en los últimos meses, con una leve tendencia descendente. En el caso de los rechazos por falta de fondos, la relación se ubica cerca del 2%.
Aunque los niveles actuales continúan siendo elevados en términos históricos, los registros más altos se observaron durante períodos de fuerte crisis económica, como la pandemia o la recesión de 2018-2019. Según especialistas, el indicador dejó de empeorar y muestra cierta estabilidad.
Entre las causas detrás de las dificultades recientes también se menciona el aumento de los encajes bancarios, que redujo la liquidez disponible para otorgar préstamos, incrementó la volatilidad de las tasas de corto plazo y elevó el costo del financiamiento destinado al capital de trabajo.
Las empresas enfrentaron además mayores costos para acceder a herramientas habituales de financiamiento, como los adelantos en cuenta corriente y el descuento de cheques. En un contexto de ventas débiles, estas condiciones generaron mayor presión sobre la cadena de pagos, especialmente entre las pequeñas y medianas empresas, que cuentan con menos alternativas de financiamiento.









