La Cámara de Diputados se encuentra en pleno debate sobre el proyecto de ley denominado Hojarasca, una iniciativa promovida por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger. Esta propuesta busca simplificar el marco jurídico mediante la derogación de más de 70 normas consideradas obsoletas.
En el transcurso de la misma sesión, los diputados también votarán sobre la redefinición del ámbito territorial para el régimen de subsidios destinados al consumo de gas en lo que se denomina ‘zona fría’. Además, se evaluarán diversos tratados y convenios internacionales, y se otorgará la medalla de honor a veteranos de Malvinas.
Bertie Benegas Lynch, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, subrayó la importancia de la Ley Hojarasca al destacar la necesidad de eliminar regulaciones anticuadas que complican la vida de los ciudadanos argentinos. Contrastó esta propuesta con lo que él considera un enfoque tradicional de la política, que tiende a multiplicar regulaciones sin un control adecuado, dificultando así la vida cotidiana de los ciudadanos.
“Creen que estamos para guiar, para controlar, para auditar, para monitorear, para intervenir, y para agravar cada paso del ciudadano haciéndole la vida absolutamente imposible y no se dan cuenta que en un país civilizado la regla son los derechos, la libertad y las autonomías individuales, y la excepción son las normas y regulaciones, que vienen a tapar aspectos grises y de interpretación de la Constitución”, afirmó.
El miembro del oficialismo remarcó que “esto se debe en buena medida a que buena parte de nuestros pares desconocen que el derecho y el gobierno es anterior a la ley”. En su opinión, “los gobiernos no nos otorgan derechos sino que nos reconocen derechos”, defendiendo la idea de que la justicia de una ley no se mide por el número de votos a favor, sino por su contenido y su capacidad para proteger derechos.
Benegas Lynch insistió en que “las regulaciones, las leyes y las normas son para proteger la vida, la propiedad y el derecho” y descalificó la noción de que exista un derecho a la felicidad o al futuro, tal como se plantea en el actual debate legislativo.
Criticando lo que observa como una tendencia a valorar la cantidad de legislación en detrimento de su calidad, el diputado de La Libertad Avanza se planteó: “Medir la calidad legislativa por la cantidad legislativa es lo que he observado en estos dos años y medio. Es francamente patético y resulta ser una carrera para acumular proyectos en comisiones, y hasta los autores no tienen el menor interés en que vean la luz del recinto”.
Finalmente, el legislador del oficialismo señaló que la Ley Hojarasca representa una oportunidad para salir del “laberinto regulatorio y de esta carrera de obstáculos para el laburante argentino de bien”, describiendo la situación actual como “una cosa irrespirable en la Argentina”. También criticó la forma en que muchas normas han sido creadas como “barreras artificiales para cobrar el peaje de la política”, alimentando así los intereses de ciertos sectores dentro de la política. “Esto sirve para alimentar el ego de los políticos megalómanos, pigmeos morales que no saben controlar ni siquiera sus complejos de inferioridad porque no pueden tolerar y se revuelcan cuando ven a un argentino de bien”









