“Hace 20 años arrancamos ligados al campo. Desde ahí fuimos creciendo e incorporando negocios”, explicó Leandro Venacio, gerente general del grupo, quien se incorporó en enero de 2011 para trabajar en la comercialización internacional de ajo y cebolla. En 2012 y 2013, la empresa llegó a posicionarse como principal exportadora de cebolla a Europa, además de realizar envíos a Brasil.
Un cambio en las condiciones sanitarias para el traslado de ganado al sur del río Colorado, en 2013, marcó un punto de inflexión en la estrategia empresarial. En un contexto de mayores costos y dificultades en el negocio hortícola, la firma avanzó hacia un modelo ganadero más intensivo. La transformación comenzó en Santa Nicolasa, donde se destinaron 3.000 hectáreas bajo riego al desarrollo de pasturas para sostener la producción.
Venacio asumió la gerencia administrativa y financiera en 2014 y, al año siguiente, pasó a conducir la compañía. En ese período, el grupo tenía tres unidades productivas: el establecimiento de Río Negro, un campo de cría en Ayacucho y otro de producción mixta en Pehuajó. Entre 2015 y 2017 reorganizó sus operaciones, concentró la ganadería en Río Negro y Ayacucho y consolidó una unidad agrícola en el sudeste bonaerense, tras vender el campo de Pehuajó.
En Pieres, a unos 50 kilómetros del puerto de Quequén, la compañía reúne aproximadamente 7.500 hectáreas destinadas a trigo, cebada, girasol, maíz y soja. Allí también cuenta con 1.000 hectáreas bajo riego, utilizadas para producir maíz para semilla y semillas de pasturas, actividades que el grupo considera especialidades dentro de su negocio agrícola.
La ganadería continúa siendo uno de sus principales pilares, con foco en la intensificación productiva y la mejora genética de sus rodeos Angus, tanto negros como colorados. En Río Negro, el establecimiento abarca unas 74.000 hectáreas, de las cuales 3.000 están bajo riego, y cuenta con alrededor de 3.000 vacas madres. En Ayacucho, la empresa suma otras 4.200 hectáreas.
A comienzos de 2026, Faro Verde incorporó los campos de Río Bermejo, pertenecientes a la familia Pereda. La adquisición comprende unas 24.000 hectáreas: alrededor de 15.000 se destinan a la ganadería en Olavarría y el resto a la agricultura en la zona de Herrera Vegas. En ese establecimiento, la firma mantiene aproximadamente 6.000 vacas madres.
En Santa Margarita, provincia de Santa Cruz, la actividad es exclusivamente ganadera. Allí se crían unas 500 vacas Hereford y 5.000 ovejas Merino en una superficie de alrededor de 74.000 hectáreas. En Uruguay, el grupo opera sobre unas 40.000 hectáreas, distribuidas entre agricultura, ganadería y forestación. La producción agrícola incluye trigo, cebada, colza, girasol, maíz y soja, con unas 3.500 hectáreas bajo riego. En el área forestal, la compañía se concentra en plantaciones de eucaliptos destinadas a la industria de la celulosa.
La gestión ganadera se apoya en programas de genética y en el seguimiento de indicadores productivos, como los índices de preñez, destete y recría. Cada año, la compañía comercializa en el exterior alrededor de 20.000 novillos pesados. Además, busca avanzar en la integración de su producción mediante un acuerdo con un frigorífico que permitió realizar envíos de prueba a Europa bajo la marca Faro Verde Premium Beef. Parte de la carne también se utiliza en los restaurantes de sus hoteles.
La actividad ecuestre constituye otra de las áreas vinculadas con la trayectoria de Larocca, quien representó a Argentina en cinco ediciones de los Juegos Olímpicos, desde Pekín 2008 hasta París 2024. Lo que comenzó como un proyecto en el campo La Providencia evolucionó hacia la cría y el desarrollo de caballos deportivos. Actualmente, el haras San José del Moro produce entre 25 y 30 potrillos por año, a partir de una selección genética específica.
La diversificación también alcanzó el negocio de insumos agropecuarios y comercialización de granos, con la reciente incorporación de una empresa de Tandil que cuenta con 49 años de trayectoria. La firma tiene 24 plantas de acopio y 29 agronomías, además de operar en la originación y comercialización de cereales, la venta de insumos, la producción de alimentos balanceados y las franquicias de una marca de maquinaria agrícola.
Para Venacio, la integración de ambas compañías abre oportunidades para mejorar la comercialización y la logística de granos, además de fortalecer el vínculo con productores y clientes. El ejecutivo señaló que el crecimiento requiere evaluar la viabilidad de cada actividad, formar equipos y desarrollar capacidades que permitan sostener los negocios a largo plazo.
En hotelería, Faro Verde trabaja con dos líneas. Faro Collection reúne establecimientos en Tandil, mientras que Awasi Lodge opera hoteles boutique en destinos naturales de Argentina, Chile y Brasil, orientados principalmente al turismo internacional. A su vez, el grupo desarrolla proyectos inmobiliarios en Tandil que incluyen viviendas, oficinas, locales comerciales y un barrio privado con campo de golf.
La relación con Tandil también se expresa en el trabajo de la Fundación Faro Verde, creada hace aproximadamente un año y medio. La iniciativa surgió ante la necesidad de contar en la ciudad con un centro oncológico que evitara que los pacientes con enfermedades complejas tuvieran que trasladarse a Mar del Plata o Buenos Aires. El grupo asumió el proyecto impulsado por el municipio y financió su construcción y equipamiento.
Venacio destacó que la identidad local sigue siendo parte central de la compañía, a pesar de la expansión de sus actividades. “Somos una empresa de Tandil, nos sentimos parte de esa comunidad”, afirmó. También subrayó la importancia de las personas en el desarrollo del grupo y sostuvo que el principal activo de la empresa es su equipo de trabajo.









