“Aquellos que fumaron durante veinte años y abandonaron el hábito, por ejemplo, hace quince, pueden someterse a un estudio que no solo facilita la detección temprana de tumores y nódulos, sino que también puede salvar vidas: la tomografía computarizada de baja intensidad”, explicó Tartaglione.
Para subrayar la relevancia de dejar de fumar a tiempo y realizarse los exámenes necesarios, el profesional compartió una experiencia personal: “Mi padre murió de un cáncer de pulmón por ser fumador”.
El cardiólogo también analizó el impacto del tabaquismo pasivo, presentando ejemplos concretos: los efectos en el organismo al dejar de fumar fueron el siguiente punto tratado por Tartaglione.
“A los veinte minutos de dejar de fumar, la frecuencia cardíaca se normaliza. En dos días, la capacidad pulmonar mejora. Tras tres años, el riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio se equipara al de una persona que nunca fumó. Y entre los 10 y 15 años, el riesgo de contraer cáncer de pulmón es similar al de quien nunca ha fumado”, concluyó.
“Todos saben que fumar es perjudicial. Sin embargo, lo más desafiante es que las personas que fuman logren hacer un ‘clic’”, comentó Tartaglione, quien considera que este primer paso representa el gran obstáculo para liberarse de la adicción.
“A quienes están en ese proceso, los invito a preguntarse: ¿Qué puedo hacer para cambiar?”.
En consonancia con este mensaje, compartió la historia de Clarisa, una de sus pacientes. “Después de varios intentos fallidos, ella acudió a mí y finalmente lo logró. ¿Qué quiero decir con esto? Que cuantas más veces intentes dejar de fumar y no lo consigas, la última vez sí podrás”, finalizó el cardiólogo.
Se pueden encontrar guías de servicio con consejos de especialistas sobre cómo actuar frente a problemas cotidianos tales como adicciones, violencia, abuso, tecnología, depresión, suicidio, apuestas online, bullying, trastornos de la conducta alimentaria y otros temas.









