El buque VS Promise, dedicado al transporte de crudo, se encuentra amarrado en el puerto de Ushuaia, cuya administración corresponde a la provincia, aunque desde enero se encuentra bajo intervención del Gobierno nacional a través de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN), que autorizó el ingreso de la embarcación.
La situación adquiere relevancia debido a que Tierra del Fuego incluye en su territorio a las Islas Malvinas. La posición provincial sostiene que la presencia de un buque de bandera británica en el puerto de la capital fueguina resulta incompatible con las normas vigentes sobre la cuestión de soberanía.
A través de un comunicado, el Gobierno provincial expresó su “repudio y rechazo enérgico” a la operación y cuestionó que la embarcación haya podido ingresar y permanecer en Ushuaia mientras el Reino Unido mantiene el control de las Islas Malvinas.
En ese contexto, la administración fueguina solicitó al presidente Javier Milei que explique “de manera inmediata y pública” las razones políticas, estratégicas y administrativas que permitieron el ingreso y la operación del buque británico en el puerto de Ushuaia.
La administración de la terminal portuaria, que continúa siendo propiedad de Tierra del Fuego, se encuentra además atravesada por un proceso judicial que todavía no fue resuelto.
Según registros de seguimiento de embarcaciones, el VS Promise había permanecido previamente en la terminal Río Cullen, ubicada en el norte de Tierra del Fuego, donde habría cargado crudo antes de trasladarse hacia Ushuaia.
El secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales de Tierra del Fuego, Andrés Dachary, señaló que la embarcación estuvo cargando crudo en la zona norte y afirmó que la provincia buscará determinar cuál fue su destino final y qué empresa petrolera contrató sus servicios.
El funcionario también recordó que la normativa provincial establece restricciones para la permanencia, el amarre y el abastecimiento de embarcaciones de bandera británica en los puertos fueguinos, en línea con la posición argentina respecto de la soberanía de las Islas Malvinas.
El episodio vuelve a generar un conflicto entre el Gobierno provincial y la administración nacional por la gestión del puerto de Ushuaia y las políticas vinculadas con la cuestión Malvinas, en un contexto en el que Tierra del Fuego cuestiona la intervención de la terminal portuaria.









