Cuando la cebolla es cortada, sus células se rompen y liberan una serie de sustancias químicas. Entre ellas, aparece un compuesto volátil que llega hasta los ojos. Al contacto con la humedad ocular, este compuesto genera una sustancia irritante que causa ardor. Para protegerse, el organismo reacciona produciendo lágrimas que buscan eliminar el irritante.
Mantener la cebolla en la heladera entre 20 y 30 minutos antes de cortarla puede ayudar a reducir la liberación de estos compuestos volátiles que generan irritación. El frío ralentiza las reacciones químicas durante el corte, lo que significa que menos sustancias irritantes alcanzan los ojos. Como consecuencia, el ardor y el lagrimeo suelen ser menos intensos.
Es importante tener en cuenta que no se recomienda enfriar la cebolla durante varias horas ni congelarla, ya que las temperaturas extremadamente bajas pueden comprometer tanto su textura como su sabor.
Desde una perspectiva científica, el frío disminuye la velocidad de liberación de los compuestos volátiles generados al cortar la cebolla, reduciendo así la cantidad de irritantes que alcanzan los ojos. Aunque este truco no elimina por completo el lagrimeo, facilita notablemente la tarea de cortar cebollas, especialmente cuando se requiere preparar varias a la vez.









