Tiravassi también destacó que la ley vigente ya contempla mecanismos para solucionar la falta de buques nacionales a través de autorizaciones temporarias para embarcaciones extranjeras. Según datos proporcionados por el sector, en los últimos dos años se ha aprobado prácticamente la totalidad de las solicitudes para este tipo de operaciones.
Un especialista naval consultado señaló que, debido a la lejanía de Argentina con las principales rutas comerciales marítimas, las empresas navieras que decidan destinar buques exclusivamente al tráfico interno deberán evaluar cuidadosamente la relación costo-beneficio de sus operaciones, ya que los buques asignados al Atlántico Sur y al Río de la Plata perderían oportunidades en otros tráficos.
Se prevé que solo una de las cinco mega navieras del mundo mostraría interés en operar en estas latitudes, mencionando en particular a la empresa estatal china Cosco, que ya posee oficinas en Buenos Aires y estaría interesada en operar en el Atlántico Sur, al igual que lo hace en el Pacífico Sur desde su puerto en Chancay, Perú.
Recientemente, han comenzado a cobrar relevancia otros argumentos relacionados. En primer lugar, se discute que contar con un cabotaje de bandera propia implica no solo una cuestión de seguridad estratégica, sino también logística, mientras que la operación en manos extranjeras podría comprometer continuidad en los servicios y ocasionar la salida de divisas que afecten la economía local.
Además, existe la preocupación por el impacto estratégico que podría derivarse de una apertura irrestricta del mercado. Especialistas del sector naval han apuntado que, dada la distancia de Argentina de las principales rutas marítimas, es poco probable que las grandes navieras internacionales deseen dedicar una cantidad considerable de buques exclusivamente para el tráfico interno.
Desde la Liga Naval Argentina advierten que una eventual monopolización de las operaciones en manos de un operador estatal extranjero como Cosco podría tener serias implicancias geopolíticas en el Atlántico Sur y la Hidrovía. Esta entidad ha hecho llegar sus inquietudes tanto a funcionarios nacionales como a representantes diplomáticos.
No menos importante, el presidente de la Liga Naval, Fernando Morales, en su carta al embajador Lamelas, hizo referencia a los planes de desregulación de Sturzenegger, considerándolos opuestos a la filosofía de la Jones Act, legislación estadounidense que asegura gran parte del tráfico marítimo interno a barcos estadounidenses. Morales destacó la contradicción de que mientras Estados Unidos refuerza su mercado interno, Argentina opta por abrirlo en su totalidad.









