Esta invitación fue expuesta en un artículo que el mandatario publicó en el prestigioso Financial Times, titulado “Argentina invita a la IA a liberarse”, en el que se contó con la colaboración del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.
En su escrito, Milei equiparó la situación actual del país con la fundación de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales en el siglo XVII, acontecimiento que, según él, sentó las bases del capitalismo. “Hagamos que Buenos Aires sea para la inteligencia artificial lo que Ámsterdam fue para la era de la navegación”, expresó. Además, destacó que “la IA nos liberará de las limitaciones del cerebro humano, impulsando la productividad más allá de nuestros sueños más ambiciosos. Mi gobierno presentó la semana pasada al Congreso un proyecto de ley que establece un marco legal específico para el despliegue de la IA”, añadió.
Milei delineó tres pilares fundamentales de su iniciativa para el sector. El primero es la desregulación de la IA, lo que permitiría que “su desarrollo sea libre, sin mano dura ni una regulación prematura y mal comprendida”.
El segundo eje corresponde a la creación de una nueva categoría empresarial llamada “corporaciones no humanas”, las cuales serán operadas por agentes de IA o robots, sin necesidad de accionistas humanos, y gozarán del principio de responsabilidad limitada.
Por último, el presidente subrayó que su propuesta contempla un entorno fiscal competitivo, con una baja tasa impositiva corporativa, permitiendo a los accionistas elegir la ley de gobierno corporativo que prefieran. “Esto también es una invitación”, aclaró.
Sin embargo, los inversores deberán identificar a los beneficiarios finales de los fondos, dado que Argentina “no tiene interés en convertirse en un paraíso fiscal para el capital ilícito”.
En cuanto al proyecto de Ley de Sociedades que el Gobierno presentó al Congreso la semana pasada, este permitirá la creación de “sociedades automatizadas” que operen con IA y sin empleados. También establecerá que dichas sociedades puedan resolver conflictos internos ante la justicia extranjera.
“Con esta reforma, Argentina adapta su derecho societario a la economía del siglo XXI y le dice al mundo: vengan a invertir acá”, afirmó el ministro Sturzenegger.
El funcionario continuó explicando que “el proyecto nos mueve de un régimen rígido y anacrónico, construido sobre la desconfianza al sector privado, a un marco moderno basado en la autonomía, la libertad y la desregulación”. Además, agregó que “se termina la tutela del Estado sobre cómo los socios organizan sus negocios. Las normas de la ley pasan a ser supletorias: el estatuto manda.”









