El presidente y CEO de la petrolera, Horacio Marín, anticipó que uno de los nuevos proyectos podría estar vinculado con el desarrollo de Southern Energy (SESA), mientras que otro estaría relacionado con la perforación de pozos petroleros. Más adelante, además, podría incorporarse un tercer barco al proyecto Argentina LNG.
YPF ya presentó un proyecto bajo el RIGI por US$51.000 millones y tiene previsto sumar próximamente otra iniciativa por unos US$25.000 millones.
Uno de los principales proyectos en desarrollo es Argentina LNG, que contempla inicialmente una capacidad de producción de 12 millones de toneladas anuales de gas natural licuado. Para concretarlo, se prevé un esquema de financiamiento de aproximadamente US$29.000 millones durante cuatro años.
El proyecto es desarrollado junto con Eni, con una distribución accionaria en la que YPF tendrá el 36% y los otros dos socios, el 32% cada uno. La iniciativa ya incorporó cinco bloques y los socios ingresaron formalmente al desarrollo.
El financiamiento se encuentra en proceso de estructuración con participación de bancos de desarrollo, mientras que JPMorgan y Santander cumplen funciones de asesoramiento. La expectativa de YPF es alcanzar hacia fin de año la decisión final de inversión, conocida como FID.
En paralelo, avanzó la licitación de las plantas del proyecto y resta definir una contratación relacionada con las tuberías, que debería resolverse durante los próximos dos meses. La adjudicación de las plantas de mayor escala también se encuentra pendiente de definición.
El desarrollo contempla además un sistema de infraestructura para transportar gas y líquidos desde Vaca Muerta hasta Río Negro. Entre las obras previstas se encuentra un gasoducto de 48 pulgadas de diámetro, además de un poliducto y plantas destinadas a la separación y tratamiento de los productos.
En Neuquén se construirá una planta con una capacidad de procesamiento cuatro veces superior a la mayor instalación actualmente existente en el país. En Río Negro, en tanto, se desarrollará la infraestructura necesaria para procesar y exportar los distintos productos derivados del proyecto.
Además de Argentina LNG, YPF participa del desarrollo de Southern Energy, un consorcio integrado por YPF, Pan American Energy, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar. La primera etapa contempla un barco con capacidad para producir 2,4 millones de toneladas anuales de GNL y tiene como objetivo comenzar las exportaciones hacia fines de 2027. Alemania aparece entre los destinos previstos.
La segunda embarcación, denominada Mark II y posteriormente rebautizada como Esperanza, tendrá una capacidad de 3,6 millones de toneladas anuales y se prevé que llegue a Río Negro hacia fines de 2028.
Con los dos desarrollos, la Argentina alcanzaría una capacidad de exportación de 18 millones de toneladas anuales de GNL. A ese volumen podría sumarse posteriormente un tercer barco.
Según las proyecciones presentadas por Marín, una capacidad de 12 millones de toneladas anuales podría generar exportaciones de entre US$10.000 millones y US$12.000 millones por año, calculadas a precios conservadores y durante varias décadas. A esos ingresos se agregarían los correspondientes al condensado, el etano y el gas licuado de petróleo (GLP).
La posibilidad de obtener y exportar GNL junto con otros líquidos asociados al gas es considerada un componente relevante del proyecto, tanto por su potencial de generación de ingresos como por el respaldo que puede aportar al esquema de financiamiento.
En paralelo con los proyectos de exportación, YPF apunta a ampliar fuertemente su producción de petróleo. La compañía opera actualmente alrededor de 400.000 barriles diarios y busca multiplicar por cuatro esa escala durante los próximos años mediante su estrategia denominada “YPF 4×4”.
Marín estimó que para 2028 la petrolera estará invirtiendo alrededor de US$3 millones por hora. También señaló que YPF alcanzó durante el último trimestre su mayor nivel histórico de ganancias, que ubicó un 70% por encima del resultado registrado en 2014.
El objetivo de largo plazo es alcanzar una producción de dos millones de barriles diarios hacia 2031. La estrategia plantea sostener el crecimiento mediante la coordinación entre las empresas del sector, los gobiernos provinciales, el Estado nacional, los trabajadores y los sindicatos, junto con un nivel elevado de inversiones durante los próximos años.









