En uno de sus videos, la joven explica cómo organiza su tiempo en jornadas consecutivas: trabaja en una vivienda de 7 a 9 y, una hora después, inicia su empleo principal, que abarca de 10 a 14. Asegura que la clave para llevar adelante ambas actividades radica en una buena planificación de los horarios.
Paulina mencionó que halló su trabajo fijo mediante un portal de empleo, donde envió su currículum y se postuló a diversas ofertas hasta lograr un contrato de 25 horas semanales.
A pesar de contar con una ocupación estable, optó por mantener sus servicios de limpieza particulares, ya que constituyen una fuente adicional de ingresos y le permiten aprovechar los días en que no está en su trabajo principal.
Sin embargo, sus días libres rara vez se traducen en descanso. Muchas veces, acepta múltiples trabajos de limpieza en casas particulares para completar su jornada y así aumentar sus ingresos mensuales. Esta rutina exige una organización constante en cuanto a traslados, horarios y responsabilidades, especialmente al combinar el empleo contratado con sus servicios independientes.
En sus redes sociales, Paulina también aborda el aspecto menos visible de su vida como migrante. Reconoce que las jornadas de limpieza son físicamente extenuantes y que el esfuerzo mental de mantener dos trabajos es considerable. Además, comparte la nostalgia que siente por haber dejado Colombia y reflexiona sobre el impacto de las redes sociales, donde a menudo solo se exhiben momentos positivos, sin mostrar el arduo trabajo diario necesario para alcanzar cada logro.
Para ella, visibilizar esta realidad es una manera de subrayar el sacrificio que conlleva comenzar de nuevo en otro país y forjar una nueva vida lejos de su familia.









