En una reciente entrevista, Stallone reflexionó sobre el costo físico de su carrera a lo largo de las décadas: “Pasé por cinco operaciones de espalda, dos de hombro, tres fusiones cervicales y las dos rodillas: soy biónico. Pasé de levantar pesas convencionales a entrenar principalmente con bandas eléctricas y cables”, compartió.
Para él, el entrenamiento va más allá de lo estético. “Antes de escribir necesito estirarme, empezar a moverme y poner el cuerpo en marcha, porque no hay nada peor que sentarse como si estuvieras decrépito y encogido después de haber pasado toda la noche en posición fetal”, afirmó.
El actor también ha compartido en sus redes sociales que, aunque el ejercicio se vuelve cada vez más desafiante con la edad, considera vital seguir adelante: “Cada año es más y más difícil, pero esa es la razón por la que hay que seguir dándole fuerte. Sangre, sudor y lágrimas”, enfatizó en una publicación en Instagram.
Stallone describe al gimnasio como su “santuario” y “la iglesia”, un lugar donde busca superarse y prepararse para los retos que enfrente. “Rezamos para ser mejores, para sentirnos mejor físicamente y para tener la fuerza que nos permita alcanzar los objetivos sintiéndonos confiados y preparados para encarar cualquier desafío”, sostuvo.
A pesar de las lesiones y el inexorable paso del tiempo, Stallone no tiene intenciones de detenerse. El actor celebró su cumpleaños el 6 de julio y, si bien no retomará el papel de John Rambo en la próxima precuela, seguirá vinculado al proyecto como productor ejecutivo.









