Uno de los movimientos destacados fue el de Emiliano Martínez, quien finalmente consiguió cambiar de rumbo y dejar Aston Villa, un deseo que perseguía desde hace dos temporadas. A diferencia de Julián Álvarez, Martínez fue negociando su salida progresivamente hasta que se llegó a un acuerdo. Tras la llegada del japonés Zion Suzuki al club de Birmingham, Dibu fue liberado y firmó su traspaso a Chelsea por 8.750.000 euros, con un contrato de dos años. El entrenador Xabi Alonso lo elogió, afirmando: “Es campeón del mundo, tiene experiencia por todos lados. Tiene ese carisma, ese aura para influir y generar una conexión muy positiva con el resto del equipo.”
Otro futbolista que cambió de aires es Gerónimo Rulli, quien dejó Olympique de Marsella para convertirse en una opción de relevo para Gianluigi Donnarumma en Manchester City, que pagó 3.500.000 euros por su fichaje.
En la defensa, Nicolás Otamendi se unió a River tras abandonar Benfica como agente libre, cumpliendo así un sueño personal. Cristian Romero, en cambio, sintió que su etapa en Tottenham había culminado y fue seducido por Diego Pablo Simeone, quien lo llevó a Atlético de Madrid, el cual desembolsó 40 millones de euros por su transferencia y le ofreció un contrato de cinco años. Nahuel Molina, también parte del Colchonero, dejó el club para unirse a Paulo Dybala en Roma con un contrato que implicó 13 millones de euros más variables.
Facundo Medina, en una inesperada movida, dejó Marsella para unirse a Bayer Leverkusen por 25 millones de euros. Desde la misma institución francesa se despidió Leonardo Balerdi, quien se marchó a Roma a préstamo con opción de compra después de ser desafectado del Mundial por lesión. Marcos Senesi también cambió su rumbo, dejando a Bournemouth como agente libre para firmar con Tottenham.
Nicolás González no logró que Atlético de Madrid lo adquiriera y regresó a Juventus, donde anotó un gol contra Parma durante su primera jornada. En un movimiento similar, Thiago Almada dejó el equipo español y fue adquirido por River por 20 millones de euros.
Por su parte, Valentín Barco se prepara para ocupar el lugar de Enzo Fernández en Inglaterra, tras un acuerdo de 40 millones de euros. La transacción de Exequiel Palacios, que se mudó de Bayer Leverkusen a Ipswich Town, fue un poco más económica: 22,5 millones de euros más 5 millones adicionales en bonificaciones por metas alcanzadas.
Nicolás Paz continuará un año más en Como, aunque en calidad de futbolista del club, dado que el equipo italiano dirigido por Cesc Fábregas pagó 60 millones de euros al Real Madrid por su incorporación.
Finalmente, la historia más intrigante fue la de Julián Álvarez, quien se mantiene en Atlético de Madrid. Su intención de ser transferido al Barcelona no prosperó, ya que los directivos colchoneros se mostraron firmes en su decisión de no cederlo al club catalán. Aunque le permitieron buscar otros destinos, Álvarez rechazó las ofertas de Arsenal y Manchester City, pues no desea regresar a Inglaterra. La propuesta del club londinense alcanzó los 150 millones de euros.
Las valoraciones de mercado que emergen de esta situación pueden resultar engañosas: la AFA no ha vendido a ninguno de estos futbolistas ni ha recibido un solo euro de dichas operaciones. Sin embargo, estos números reflejan el significativo impacto de la Scaloneta, que, tras su consagración mundialista, también ha generado un gran valor en el mercado futbolístico. En total, considerando a campeones, subcampeones y aquellos que formaron parte del ciclo de Lionel Scaloni, el valor de mercado supera los 382 millones de euros, lo que equivale a 670 billones de pesos. Tapia podría tener muchas razones para preocuparse, pero algo es indiscutible: además de títulos, la Scaloneta también genera un valor económico notable.









