Durante la conferencia de prensa semanal en Casa Rosada, Ravier fue consultado sobre la designación y respondió: “Me enteré de la designación esta mañana”.
Además, mencionó: “El Banco Nación tiene un directorio y autoridades, y designa los lugares de acuerdo a criterios que, en este momento, no tengo como para decir por qué esta persona ocupa el lugar. En principio creo que puede ejercer la función como tantas personas lo han hecho a lo largo de tantos gobiernos, de acuerdo a criterios que se definen. No veo un problema en eso”.
Además, afirmó que la administración libertaria no realiza incorporaciones por afinidad política ni por militancia. La aclaración surgió luego de una consulta sobre la relación entre un funcionario y otro integrante del Gobierno, ya que ambos habían trabajado en el área de comunicación oficial cuando uno de ellos se desempeñaba como vocero presidencial, con el otro como su segundo.
El funcionario señaló que la administración nacional no llegó al poder con el objetivo de distribuir cargos entre militantes ni de incorporar personas por afinidad política. Además, indicó que no cuenta con suficiente información sobre la trayectoria del designado para evaluar si es la persona adecuada para el puesto, aunque consideró que su elección responde a sus capacidades.
El nuevo director fue designado tras dejar su cargo en el área de comunicación oficial y completará un mandato que finalizará el 4 de febrero de 2028. Ocupará el lugar que había quedado vacante y percibirá una remuneración neta de $6.130.000.
La designación comenzó a regir el 25 de junio, mientras que la renuncia del anterior titular fue aceptada con efecto retroactivo al 31 de enero de este año.
El funcionario designado es licenciado en periodismo y tuvo una trayectoria previa como periodista. De perfil reservado, mantiene una relación personal con Adorni, a quien conoció años atrás durante su participación en un programa televisivo.
Su llegada al Banco Nación se concretó pocas semanas después de su salida del área de comunicación oficial. En ese momento, Lanari que encabezaba esa dependencia agradeció su acompañamiento durante más de dos años y medio de gestión y señaló que posteriormente se comunicaría quién asumiría la conducción del área.
La salida del funcionario del área de comunicación oficial coincidió con la llegada del nuevo portavoz presidencial. La decisión se produjo en un contexto marcado por cuestionamientos internos vinculados a Manuel Adorni y a la investigación por presunto enriquecimiento ilícito.
Javier Lanari había ingresado a la administración nacional al inicio de la gestión libertaria. En una primera etapa se desempeñó en el área de prensa y posteriormente quedó al frente de la Secretaría de Comunicación y Prensa.
Durante su gestión en esa dependencia, implementó la decisión de cerrar la sala destinada a los trabajadores de prensa acreditados en la sede del Gobierno. La medida se tomó luego de una denuncia por un presunto caso de espionaje ilegal contra dos periodistas, vinculada a la difusión de una grabación realizada dentro de la sede gubernamental.
En la primera jornada de la restricción, el entonces funcionario fue quien salió del edificio oficial para dialogar con los periodistas, que habían instalado de manera provisoria su espacio de trabajo en un local ubicado frente a la Plaza de Mayo.









