En un video compartido en su cuenta de TikTok, Guaita señaló que los gatos no deben consumir leche de vaca en ninguna etapa de su vida, dado que no pueden digerir adecuadamente la lactosa durante su adultez, y en la infancia, esta no satisfice sus requerimientos nutricionales.
Durante sus primeras semanas de vida, los gatos producen lactasa, una enzima que les facilita la digestión de la lactosa presente en la leche materna. Sin embargo, a medida que maduran, los niveles de lactasa disminuyen paulatinamente, lo que dificulta la digestión de la leche en el futuro.
El veterinario explicó que es precisamente por esta disminución de lactasa que los gatos adultos enfrentan complicaciones para procesar la lactosa. En este contexto, ofrecerles leche puede desencadenar problemas digestivos, incluyendo diarrea y vómitos.
Guaita enfatizó que, al dejar la lactancia materna, los gatos no requieren continuar consumiendo leche. Para una correcta hidratación, el agua fresca debe estar siempre al alcance. “Para incentivar el consumo de agua en nuestros gatos, lo ideal sería usar una fuente”, recomendó.
En el caso de los gatos más jóvenes, la situación presenta algunas diferencias, pero el veterinario también advirtió que no es recomendable alimentarlos con leche de vaca. En esta fase, aún poseen las enzimas necesarias para la digestión de la lactosa, por lo que su asimilación no suele presentar inconvenientes. Sin embargo, Guaita subrayó que la leche de vaca carece de las grasas y proteínas necesarias para el crecimiento adecuado de los felinos en su etapa de desarrollo. “En esa fase crítica de sus vidas, los gatitos no pueden permitirse perder energía, ya que su correcto crecimiento depende de una alimentación balanceada”, concluyó.
Si un gato bebé no puede acceder a la leche materna, lo más aconsejable es recurrir a fórmulas de leche maternizada adaptadas para felinos, bajo la supervisión de un veterinario, evitando la leche de vaca como sustituto.
A pesar de la imagen tradicional que muchas veces se tiene de los gatos bebiendo leche, Guaita reafirmó que esta práctica no es recomendable, ya que podría generar problemas digestivos y, en el caso de los más pequeños, afectar su crecimiento.









