La derrota es un duro golpe para River, que ha estado lidiando con sus propios desafíos desde la salida de Gallardo hace tres meses. A pesar de los problemas internos, el equipo logró llegar a esta final bajo la dirección de Coudet, aunque de manera accidentada, con un plantel que parecía desmoronarse en ciertos momentos. Lucas Martínez Quarta resumió la situación del equipo antes del partido al afirmar: “Somos un equipo luchador”, reconociendo que la calidad del juego no era su fuerte.
El partido resultó intenso y emocionante, cumpliendo con las expectativas. River estuvo a la expectativa del triunfo, hasta que, a menos de cinco minutos del final, Belgrano forzó una sanción de penal tras un mano de Rivero, que fue revisada por el VAR. Uvita Fernández tomó la responsabilidad desde los once pasos y convirtió el gol del empate, mostrando una vez más su talento tres minutos después, al recibir un centro de Vázquez. La afición de River se mostró inquieta, cuestionando el fallo del árbitro y la actuación de Vázquez en la jugada.
Belgrano comenzó el partido con una actitud agresiva, mientras River tardó varios minutos en entrar en juego, evidenciando desorganización en su medio campo, sobre todo por un errático Bustos. El partido comenzó con una tarjeta amarilla para Moreno, quien había hecho un esfuerzo considerable para recuperarse de una lesión. A pesar de la presión inicial, Beltrán se destacó por sus intervenciones clave, despejando los intentos de Belgrano de anotar.
El planteamiento de River no parecía funcionar, y sus escasas oportunidades de juego eran rápidamente contrarrestadas por la defensa rival. Con un cambio de frente, River logró abrir el marcador en su primera verdadera llegada al área, con un gol de Colidio a los 17 minutos. Sin embargo, rápidamente Belgrano empató con un cabezazo de Morales tras un córner ejecutado magistralmente por Zelarayán.
El segundo tiempo trajo más agresividad y un juego más directo, evidenciado en la combinación entre Colidio y Galván que llevó a River a marcar el segundo gol. Pero Belgrano, impulsado por la entrada de Vázquez y Fernández, no se rindió y redobló esfuerzos.
La estrategia de Coudet fue cuestionable, con retrasos en los cambios que parecían necesarios a medida que el juego se complicaba. Los nuevos ingresos no lograron cambiar el rumbo del partido, y Belgrano se adueñó de la final, incluyendo a jugadores y a su presidente, Luis Artime, que vivieron la victoria con una pasión única. El resultado final no solo significó un triunfo para Belgrano, sino que dejó a River enfrentando serias reflexiones sobre su futuro.









