En un reciente diálogo en el podcast Stick to Football, Paul Gilroy, abogado especializado en derecho deportivo, sugirió que, a pesar de no contar con una cláusula específica en sus contratos, los futbolistas del Manchester City podrían tener derecho a rescindir sus vínculos si se concretara una sanción que implique descender de categoría.
“Todo contrato de trabajo, ya sea de un futbolista o de alguien que trabaja en una tienda, tiene una cláusula implícita: la cláusula de confianza. Si trabajo para usted, usted y yo debemos tener la suficiente confianza mutua para que esa relación funcione. Si usted no confía en mí o yo no confío en usted, o si usted me llama mentiroso y ladrón un martes, yo no puedo trabajar para usted un miércoles. (Debe haber) Confianza y seguridad”, explicó el abogado.
“Ahora bien, un jugador podría decir: ‘Usted ha incumplido la cláusula implícita de confianza. Usted es mi empleador, ha incumplido dicha cláusula y eso me da derecho a rescindir mi contrato y marcharme’. Es una posibilidad”, indicó Gilroy.
El futuro de los jugadores del club más exitoso en Inglaterra en los últimos años permanecerá en la incertidumbre hasta que se definan las sanciones, las cuales, según el Manual de la Premier League, pueden oscilar desde advertencias a quitas de puntos o, en situaciones extremas, la expulsión del torneo.
La Premier League acusó al club en febrero de 2023 por no proporcionar información financiera precisa ni los detalles de los pagos realizados a entrenadores y jugadores durante las temporadas 2009/10 a 2017/18, así como por no cumplir con las normas de juego limpio financiero establecidas por la UEFA y la Premier League, y por no cooperar en las investigaciones desde diciembre de 2018 hasta febrero de 2023.
Negando todas las acusaciones, el Manchester City ha contratado a destacados abogados especializados en derecho deportivo en el Reino Unido para limpiar su imagen y evitar sanciones. Actualmente, se espera la resolución de la apelación hecha por su defensa ante el informe que documentó las 114 irregularidades.
Según ha trascendido, ni Enzo Fernández ni Erling Haaland, junto a otras figuras del equipo, incluyeron cláusulas de rescisión en sus contratos en caso de descenso, dado que el club nunca consideró dicha situación como una posibilidad real.
Si finalmente se impusiera una sanción que conllevara un descenso, el Manchester City se sumaría a una corta lista de grandes clubes europeos que han sufrido descensos por razones extradeportivas.
Un ejemplo notable es el del Milan, que en mayo de 1980, tras finalizar tercero en la Serie A, fue sancionado con el descenso a la Serie B debido a la participación de algunos de sus jugadores y directivos en el Totonero, un escándalo de manipulación de partidos. Junto al Milan, el Lazio también recibió la misma sanción, mientras que otros cinco clubes enfrentaron quitas de puntos.
En su primera experiencia en la segunda división del fútbol italiano, el Milan mantuvo gran parte de su plantilla, con solo dos transferencias relevantes. A pesar de esta situación, el equipo campeón de la Serie B en la temporada 1980/81 logró regresar rápidamente a la máxima categoría del fútbol italiano, aunque un año más tarde volvió a descender por un rendimiento deportivo deficiente.
Otro caso emblemático fue el de la Juventus, que en 2006, tras coronarse campeona, vio suplantado su triunfo por el escándalo de Calciopoli, lo que resultó en un descenso y la pérdida de varios títulos. A pesar de contar en su plantilla con varios campeones mundiales, el descenso dificultó su capacidad para mantener a ese grupo de jugadores. Sin embargo, tras el descenso, la Juventus logró recuperar la categoría al finalizar la temporada 2006/07 como campeona de la Serie B.









