El anuncio se produjo en medio de la preocupación del Gobierno por el avance de proyectos hidrocarburíferos en el área de las islas. Milei sostuvo que el desarrollo de Sea Lion no constituye el único proyecto en marcha y planteó que otras iniciativas y compañías también representan una amenaza para los intereses estratégicos argentinos.
Como parte de las medidas, el Presidente anunció un decreto destinado a facilitar la aplicación de sanciones contra las empresas que participen en proyectos hidrocarburíferos en las islas sin autorización. El nuevo esquema contempla mecanismos para identificar a las compañías involucradas, así como a sus accionistas, directivos y proveedores, y busca impedir que continúen desarrollando operaciones comerciales en el país.
El anuncio tuvo además un impacto sobre las cotizaciones de las dos empresas vinculadas al proyecto Sea Lion. Las acciones de Rockhopper retrocedieron 6,5% en la Bolsa de Londres, mientras que los títulos de Navitas cayeron alrededor de 2,3% en Tel Aviv.
Sea Lion es el proyecto que busca convertirse en el primero en producir petróleo en las aguas próximas a las Islas Malvinas. Está desarrollado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration y se encuentra a unos 450 metros de profundidad, aproximadamente 220 kilómetros al norte del archipiélago. El yacimiento fue descubierto por Rockhopper en mayo de 2010.
La iniciativa es rechazada por el Gobierno argentino, que sostiene que los permisos para su desarrollo fueron otorgados de manera unilateral e ilegal. La situación también derivó en una presentación judicial realizada en el país por abogados ambientalistas y excombatientes de la guerra de Malvinas de 1982, quienes cuestionaron la legalidad de las autorizaciones y los posibles efectos ambientales de la explotación petrolera.
Navitas se incorporó al proyecto Sea Lion a comienzos de 2020, cuando adquirió inicialmente el 30% de participación. Posteriormente pasó a desempeñarse como operadora y actualmente posee el 65% del proyecto, mientras que Rockhopper mantiene el 35%. En diciembre de 2025, ambas compañías anunciaron la decisión definitiva de inversión para avanzar con el desarrollo.
El proyecto no constituye la única actividad de Navitas. La empresa también participa en desarrollos ubicados en el Golfo de México, entre ellos Shenandoah y Buckskin, además de proyectos en Texas. Shenandoah comenzó a producir en julio de 2025 y Navitas posee el 49% del activo. El yacimiento alcanza actualmente una producción de unos 120.000 barriles diarios.
Buckskin, por su parte, comenzó a producir en 2019 y registró resultados superiores a las expectativas iniciales. Desde 2026, sus socios avanzan con un desarrollo de largo plazo destinado a aprovechar las reservas restantes. La compañía también participa en los proyectos Neches y Denbury Onshore, en Texas, y reportó un EBITDA de US$262 millones durante 2025.
Rockhopper está presente en las Islas Malvinas desde 2004 y concentra allí una parte central de sus operaciones. En la cuenca norte participa en las licencias PL032 y PL004, vinculadas con los complejos Sea Lion e Isobel-Elaine. Este último aparece como una alternativa para una eventual tercera etapa de desarrollo.
En otras áreas del archipiélago, Rockhopper llegó a adquirir el 52% de terrenos operados por Noble Energy a través de la compra de Falkland Oil and Gas Limited. Luego de la salida de Noble Energy y Edison tras los resultados del pozo Humpback, Rockhopper asumió la operación y pasó a controlar el 100% de esos terrenos, sin compromisos financieros ni operativos pendientes declarados para esa zona.
La compañía también tuvo actividades en Italia vinculadas con el proyecto Ombrina Mare. Tras no obtener una concesión de producción en 2016, inició un arbitraje ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI). En 2022, el tribunal había establecido una compensación de 190 millones de euros más intereses, aunque el laudo fue posteriormente anulado en 2025. Ese mismo año, Rockhopper recibió 31 millones de euros relacionados con el proceso. En 2024 había acordado además la venta de sus activos italianos, con excepción de los reclamos vinculados con Ombrina Mare.
El desarrollo de Sea Lion está previsto en distintas etapas. La primera contempla la perforación de 11 pozos conectados a una unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO) ubicada en el Área de Desarrollo Norte. Luego de los primeros años de producción se prevé perforar otros 12 pozos.
Una segunda etapa contempla avanzar hacia el Área de Desarrollo Central, donde inicialmente se proyecta perforar 20 pozos. El objetivo es alcanzar el primer barril hacia fines de 2030 y posteriormente sumar otros 18 pozos.
Para la primera fase está previsto utilizar el FPSO Aoka Mizu, que será trasladado a un astillero del sudeste asiático para su modernización antes de dirigirse hacia las islas. Además, Navitas ejerció el 17 de agosto una opción de compra por US$125 millones sobre el buque OSX1, que será convertido en la segunda unidad FPSO del proyecto.
En paralelo, en las islas avanzan las obras vinculadas con el muelle y la infraestructura costera, junto con alojamientos para trabajadores y otras instalaciones necesarias para el desarrollo. La llegada de la plataforma de perforación está prevista para comienzos de 2027.









