Además, en una conversación con los medios desde el estadio, Messi calificó como “una locura” la campaña del equipo a lo largo de las Eliminatorias, subrayando el compromiso del plantel. También expresó su alegría por el respaldo del público: “Contento de que la gente pueda seguir estando”, comentó.
El destino reiteradamente puso a prueba los nervios de la Selección Argentina en una tarde que, a priori, parecía destinada a una tragedia futbolística, pero que se transformó en una de las historias más heroicas de los últimos tiempos.
En un partido emocionante, el equipo nacional logró remontar una situación adversa, venciendo a Egipto por 3-2 y asegurando un agónico pase a los cuartos de final de la Copa del Mundo, donde aguardará al ganador del enfrentamiento entre Suiza y Colombia.
Por ello, al sonar el pitido final, el capitán no pudo contener las lágrimas, conmoviendo a millones de fanáticos que interpretaron ese llanto como la expresión de alivio de alguien que enfrentó adversidades y encontró la salvación.
Para Lionel Messi, el desenlace fue una explosión de emociones contenidas. El partido se le había presentado como un reto excepcionalmente complicado: llevaba consigo la frustración de haber fallado un penal crucial —el segundo que erró en lo que va del torneo— y el sufrimiento de ver cómo las oportunidades se desvanecían.









