Aunque definir patrones por barrio es complicado debido a la gran variedad de tipologías de edificios y departamentos, se puede tomar como referencia que en Palermo, una unidad de tres ambientes pequeños que cuenta con encargado y carece de amenities tiene un costo cercano a los $300.000 en junio de este año. Este monto, sin embargo, depende de numerosos factores, como la cantidad de viviendas por piso, la antigüedad de la construcción y los metros cuadrados.
Para obtener una visión más amplia sobre los valores de las expensas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y su evolución, se puede consultar el informe mensual de ConsorcioAbierto. Según su último reporte de mayo, la expensa promedio en CABA fue de $336.960, lo que refleja un aumento del 0,1% en comparación con abril. Esta información proviene de aproximadamente 13.000 consorcios que utilizan la plataforma. Además, el incremento interanual alcanzó el 30,5%, dado que la expensa promedio de mayo de 2025 era de $258.218.
“Después de varios años marcados por aumentos constantes, empezamos a ver una desaceleración en la velocidad con la que crecen las expensas”, declaró el director de ConsorcioAbierto, Albano Laiuppa. “Durante mucho tiempo la discusión estuvo centrada en cómo enfrentar los aumentos. Ahora comienza a surgir otra pregunta: cómo administrar mejor los recursos disponibles. Cada vez más administraciones buscan reducir tareas manuales, tener información más organizada y detectar problemas antes de que se conviertan en gastos mayores”, añadió.
El informe también permite identificar los gastos más relevantes de los consorcios. En este aspecto, los costos de personal y sueldos representan el 32% del total, convirtiéndose en el rubro más significativo. En edificios pequeños (0 a 50 unidades funcionales) esta proporción aumenta, mientras que en edificios grandes (más de 200 unidades) se reduce, lo que evidencia economías de escala.
Los gastos operativos y de mantenimiento representan un 29%, seguidos por los gastos administrativos, bancarios e impositivos que suponen un 14%, los servicios públicos que impactan en un promedio del 12% y el mantenimiento extraordinario y obras que representan un 9% del total.
“La mayor parte de los recursos se destina a garantizar el funcionamiento diario del edificio: personal, mantenimiento, servicios y tareas necesarias para que todo funcione adecuadamente. Por esta razón, cuando esos costos aumentan, el efecto se traduce rápidamente en la expensa que recibe cada vecino”, especificó Laiuppa.
Por último, es importante señalar que el índice de morosidad se encuentra en niveles elevados, con el 17% de las unidades funcionales enfrentando deudas. “La morosidad persistente es un indicador de la situación de muchas familias, pero también afecta la capacidad de planificación del edificio”, concluyó Laiuppa.









