Apenas transcurridos 7 minutos de juego, Ayari mostró un gesto significativo al no festejar su anotación. Este acto responde a su herencia familiar, ya que sus padres tienen orígenes tunecinos y marroquíes, lo que refleja un profundo respeto hacia su familia y los aficionados presentes en el estadio BBVA de Monterrey.
Su padre, Azzouz Ayari, es originario de Túnez y su influencia fue clave para que el jugador, nacido el 6 de octubre de 2003 en Solna, Suecia, considerara representar a ese país africano. En el camino hacia el Mundial 2022 en Qatar, la Federación de Túnez estuvo cerca de convencerlo de unirse a su selección. Sin embargo, el jugador ha manifestado su deseo de “devolverle algo al país que lo cuidó”, respaldo que su padre ha apoyado firmemente.
“Es positivo haber ganado así. Sabíamos lo que debíamos hacer antes del partido y estoy contento de haber podido marcar dos goles. Era un encuentro que nos generaba nervios porque Túnez cuenta con un gran equipo y jugadores talentosos. Ahora me alegra cómo gestionamos el partido”, expresó Ayari, quien actualmente juega en el Brighton & Hove Albion de la Premier League tras su paso por el AIK de Estocolmo.
El jugador añadió: “Siento que Túnez también es mi país; mi padre es de allí y tengo mucha familia, así que este partido fue especial. Por eso no celebré el primer gol, porque tengo un fuerte vínculo con Túnez; quiero a Suecia, estoy feliz por los dos goles, pero no puedo ignorar mi cariño por la tierra de mis padres.” Posteriormente, tras su primera anotación, se arrodilló y besó el suelo como símbolo de respeto.
Curiosamente, a diferencia de su primer tanto, que le valió una disculpa a su padre por su herencia, Ayari celebró con efusividad su segundo gol, un espectacular tiro desde fuera del área que selló su doblete y contribuyó al 5-1 definitivo. En ese momento, dejó de lado cualquier remordimiento y se unió a la celebración.
La familia Ayari continúa siendo un tema de interés en la narrativa entre Suecia y Túnez. A diferencia de Yasin, su hermano menor, Taha, tiene la oportunidad de representar a Túnez en el futuro. Con 21 años, Taha es seguido atentamente por el entrenador tunisiano Sabri Lamouchi, quien desea aprovechar la gran diáspora europea para fortalecer a las Águilas de Cartago. Taha juega como extremo izquierdo en el AIK de la Primera División sueca y, según informes, está dividido entre jugar para Suecia, Túnez o incluso Marruecos.









