Es importante destacar que este cambio no implica una renovación obligatoria y masiva en el corto plazo. Los documentos emitidos con el diseño anterior seguirán siendo válidos hasta la fecha de su vencimiento, que está impresa en cada tarjeta. La nueva normativa determina que, en adelante, cualquier gestión habitual —como la primera emisión, una renovación por vencimiento, un cambio de domicilio o la corrección de datos— resultará automáticamente en la obtención del nuevo modelo con tecnología avanzada, sin necesidad de solicitud adicional por parte del ciudadano.
El proceso de transición se llevará a cabo de manera gradual. Durante un tiempo, tanto el antiguo como el nuevo formato del documento coexistirán en el país, permitiendo una adaptación progresiva para la población y los organismos de control. La velocidad de distribución dependerá de la capacidad productiva y logística del RENAPER y las oficinas de registro civil provinciales, encargadas de la emisión de los nuevos DNIs.
La principal innovación de esta actualización es el chip electrónico de contacto sin contacto, que guarda información personal y biométrica en un formato encriptado, limitando el acceso no autorizado a los datos. Además, el nuevo DNI sustituye el plástico convencional por policarbonato multicapas, un material que integra los datos del titular a través de grabado láser, dificultando su alteración de manera indetectable.
El nuevo diseño agile presenta capas adicionales de seguridad: imágenes que cambian según el ángulo de visión, elementos visibles únicamente bajo luz ultravioleta, relieves táctiles y una ventana translúcida donde aparece la foto del titular. El clásico código de barras ha sido cambiado por un código QR, facilitando la validación digital de datos.
El aspecto gráfico incorpora símbolos de la identidad nacional, con la escarapela y el Sol de Mayo en el anverso, y en el reverso, entre otros, se destacan el Monumento a la Bandera, las Islas Malvinas y la Ballena Franca Austral. Las medidas de seguridad del chip han recibido la aprobación de la OACI. En versiones futuras, se prevé incluir un certificado de firma digital, que permitirá realizar trámites con validez legal desde dispositivos móviles, según informó el RENAPER.
Las renovaciones obligatorias son determinadas, en primer lugar, por la edad del titular. La primera renovación se realiza entre los 5 y 8 años; la segunda, al cumplir 14 años. Desde ese momento, el DNI tiene una duración de 15 años; así que los documentos emitidos en 2011 deberán ser renovados en 2026. Al cumplir este periodo, el DNI dejará de ser válido para realizar trámites, contratar servicios, acceder a la educación o a servicios de salud pública y asistencia social.
Además de los plazos establecidos por edad, la renovación es necesaria en los siguientes casos: cambio de domicilio, deterioro del documento, pérdida o robo, modificación de datos personales, o para realizar un cambio registral por identidad de género; en este último caso, la primera solicitud es gratuita.
Las personas extranjeras que residen en el país deberán renovar su DNI bajo condiciones similares a las de los ciudadanos argentinos, recibiendo el nuevo formato que incluye información sobre su nacionalidad y situación migratoria, como el país de nacimiento, el número de juzgado y la fecha de naturalización, aunque con un cuadro tarifario distinto.
El costo del trámite varía según la gestión solicitada, la urgencia del servicio y la situación del solicitante. Para los ciudadanos argentinos, las tarifas vigentes desde marzo de 2026 son:
Para quienes necesitan el documento con mayor rapidez:
Para extranjeros residentes, el costo de la primera identificación, actualizaciones y emisión de nuevos ejemplares es de $20.000. La reposición por error u omisión es gratuita.
El procedimiento se debe realizar de manera presencial en registros civiles, centros de documentación del RENAPER o sitios habilitados. Los turnos pueden ser solicitados a través del sitio web oficial o mediante la aplicación Mi Argentina.









