Morán enfrenta cargos por coacción grave, violación de la patria potestad y posesión de drogas. También se solicitó su prisión preventiva debido al riesgo de fuga, ya que no tiene arraigo en Paraguay.
La situación se originó el viernes 24 de julio, cuando la adolescente, oriunda de Santaní, llegó a Asunción junto a dos amigas para visitar una exposición rural. Morán se acercó al grupo y las invitó a salir. Las amigas rechazaron la oferta, pero la menor aceptó cenar con él. “Fuimos a comer una milanesa a un puestito y después la llevé al parque de diversiones”, explicó el detenido a la prensa. “Me dijo que tenía 19 años y estudiaba Ingeniería Comercial”, añadió como justificación.
De acuerdo a las investigaciones, Morán le confiscó el teléfono a la joven y evitó que pudiera comunicarse con su familia. Cuando los padres escribían, él respondía simulando ser ella. La familia empezó a sospechar debido a la diferencia en el estilo de escritura. Cuando el padre solicitó una llamada, el imputado dejó de contestar, lo que llevó a los padres a realizar una denuncia por desaparición.
La fiscal María Isabel Arnold, de la Unidad N° 2 Especializada en Lucha contra la Trata de Personas y la Explotación Sexual de Niños, Niñas y Adolescentes de Asunción, indicó que “impartimos orden de búsqueda y localización, y en una hora se la ubicó”, refiriéndose al operativo del martes 28 de julio, que involucró a un equipo de distintas divisiones de la Policía Nacional.
La joven fue encontrada en un parque de diversiones en la Costanera Norte de Asunción, tras el rastreo del teléfono que estaba dentro de una camioneta Toyota Hilux con patente argentina en la que viajaba Morán.
En el vehículo, la policía halló medicamentos, bebidas alcohólicas, ropa de mujer, una cámara filmadora, teléfonos celulares y 20 gramos de cocaína en cuatro envoltorios.
El allanamiento posterior en la casa de Morán, donde la menor supuestamente pasó dos noches, reveló más evidencia. “Incautamos seis notebooks, cinco teléfonos celulares, dos iPad, un grabador digital (DVR), dos dispositivos USB, 436 gramos de marihuana, una balanza digital, jeringas, medicamentos y diversos juguetes sexuales. También encontramos varias prendas de vestir de talles pequeños, dos con manchas que, inicialmente, son sospechosas de ser de sangre y que serán analizadas”, detalló Arnold.
El comisario Juan Pereira comentó que se descubrió una habitación con una cama grande y equipos que sugieren que el lugar estaba acondicionado para realizar filmaciones. “Estas filmaciones se venden a un alto precio en grandes ciudades, especialmente en Europa, en el mercado clandestino. Es una presunción que necesita ser comprobada, pero toda la evidencia recolectada sugiere un caso de trata de personas”, agregó.
Arnold subrayó que aunque se le imputaron los delitos mencionados, no se descarta una ampliación de la acusación.
En el transcurso del allanamiento, fue hallada una ciudadana rusa, lo que abrió una nueva línea de investigación. La mujer, que se identificó como pareja del hijo de Morán, comunicó en un inglés básico su situación. Debido a la barrera idiomática, se convocó al cónsul ruso para actuar como intérprete. Tras la conversación, se confirmó el vínculo y se determinó que la mujer no estaba retenida ni era víctima de ningún delito. El hijo de Morán, de nacionalidad argentina e italiana, no se encontraba presente y será llamado a declarar.
Mientras la investigación avanza, dos mujeres han contactado a medios de Paraguay para compartir experiencias similares con Morán. “Sus relatos son aterradores. Lo que encontramos en el allanamiento coincide con lo que describieron. Una de ellas dijo: ‘Ojalá encuentren la computadora, ahí hay un montón de fotos y videos de adolescentes’”, comentó Arnold.
En una entrevista radial, una de las mujeres explicó que conoció a Morán mientras trabajaba como empleada doméstica en su casa. Relató que, tras una semana de trabajo, él le confesó su interés y le pidió que dejara su empleo para comenzar una relación. Poco tiempo después, comenzaron los episodios de violencia. “Me sacó el teléfono, me prohibió hablar con mi familia y me golpeó. En ocasiones me encerró hasta cinco días sin comunicación”, describió.
Cuando intentó escapar, la amenazó con hacerle daño a su familia. “Me decía que mataría a mis seres queridos y que secuestraría a mi hermana de 16 años, enviándome sus dedos si no volvía con él”, relató.
La mujer también acusó a Morán de haberla trasladado a Argentina bajo amenazas. Al llegar a un peaje, él le apuntó con un arma y la amenazó de muerte si pedía ayuda. Logró escapar del hotel en Mar del Plata cuando él salió de la habitación. Corrió pidiendo auxilio, pero él la persiguió, tomó de su cabello y trató de arrastrarla de vuelta hasta que el personal del hotel intervino. Por este episodio, Morán fue procesado y estuvo detenido, según la fiscal Arnold.
De vuelta en Paraguay, el hostigamiento continuó. Contó que Morán hackeó su teléfono, publicó fotografías íntimas en redes sociales y la amenazó con difundir videos privados si no regresaba. “La mayoría de nuestras peleas eran porque él quería hacer tríos y yo no estaba de acuerdo”, expresó.
Otra víctima, que vivió con él durante casi un año, también compartió su experiencia en el mismo programa radial. Manifestó que conoció a Morán por redes sociales y que él se presentaba como un hombre exitoso con una empresa. Reveló que la obligaba a realizar actos sexuales y que le mostraba fotografías con menores. “En su computadora hallarán muchas imágenes y videos de adolescentes”, aseguró, añadiendo que el hijo de Morán “es cómplice, sabe todo y lo cubre”.
La investigación revela un perfil de Morán que contrasta notablemente con la imagen que proyectó públicamente. Según se indica, sería arquitecto y accionista de una empresa constructora con operaciones en Paraguay. En Argentina, figura con estado laboral “dado de baja/cese de actividades” en el registro correspondiente.
“Estamos sospechando que está involucrado en trata y pornografía infantil, pero es necesario investigar para respaldar esa acusación”, concluyó Arnold, destacando que el análisis de los dispositivos electrónicos será crucial para determinar si hay más víctimas y si Morán está vinculado a una red de captación de menores.









