Durante todo el mes, se llevan a cabo diversas iniciativas de sensibilización en el marco de “Septiembre Amarillo”, una campaña que promueve la conversación en diferentes espacios y enfatiza la importancia de la escucha, el acompañamiento y el acceso a la atención temprana. En este contexto, la cinta amarilla se ha convertido en un símbolo de prevención y ha inspirado a organismos públicos, instituciones educativas y comunidades a implementar dinámicas que visibilizan recursos de ayuda.
“Prevenir es estar antes, darse cuenta, estar atentos tanto a los propios procesos internos como a lo que observamos en otros”, nos comentó María Fernanda Azcoitía, directora del Centro de Asistencia al Suicida. La especialista resaltó el aumento en la discusión sobre el tema: “Históricamente había una negación social, casi como si no hablar de algo significara que ese algo no existe”.
Azcoitía afirmó que abordar el suicidio es fundamental para reconocer de manera anticipada una posible crisis y ofrecer a quienes enfrentan esta situación las herramientas para recibir asistencia. “Es crucial hablar sobre prevención, ya que existen muchos mitos alrededor del suicidio que dificultan dicha labor. Una conversación responsable ayuda a clarificar, a tomar conciencia y a entender muchos aspectos desconocidos”, subrayó.
La especialista también destacó la necesidad de derribar tabúes que impiden crear espacios de escucha y apoyo: “Uno de los mitos más comunes es que hablar de suicidio puede incitar a la gente a actuar, cuando en realidad es una oportunidad para que no se sientan solos y para que comprendan que no son los únicos pasando por una crisis tan profunda, facilitando así la búsqueda de alternativas al sufrimiento psicológico”.
La relevancia de intensificar los esfuerzos de prevención se hace evidente en los datos recientes. En 2025, se registraron 5209 suicidios en el país, según el Sistema Nacional de Información Criminal del Ministerio de Seguridad, un incremento con respecto a los 4249 casos del año anterior. La tasa de suicidio ascendió de 9,7 a 11,8 casos cada 100.000 habitantes, lo que implica un aumento del 22% en un solo año.
Desde su inicio hace casi diez años, el monitoreo ha reportado un total de 3304 casos en 2017, con una tasa de 8,2. Ocho años después, la cantidad de víctimas se incrementó en un 57,7%, mientras que la tasa aumentó un 43,9%.
Este incremento, según un informe del Observatorio de Política Criminal, coloca al suicidio como la principal causa de muerte entre jóvenes de 15 a 34 años en el país. Asimismo, Argentina se posiciona entre los países sudamericanos con las tasas de suicidio más elevadas, ocupando el tercer lugar en 2025, solo detrás de Uruguay y Chile.
Ante esta realidad, la prevención no se limita a intervenir durante momentos de crisis; también incluye mejorar la detección temprana, fortalecer los sistemas de atención y contar con información que permita anticipar situaciones de riesgo. Desde el Ministerio de Salud, se indicó que uno de los principales retos frente a esta problemática es identificar dónde se presentan los riesgos y dirigir los recursos en consecuencia. “Desde abril de 2023, los intentos de suicidio son eventos de notificación obligatoria al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud. Esto permite mejorar gradualmente la calidad de los datos, conocer la magnitud y las características del problema y evaluar las intervenciones”, afirmaron.
Además, señalaron que la prevención debe centrarse en detectar señales de riesgo lo antes posible y en asegurar que quienes atraviesan una crisis puedan acceder a la atención adecuada, especialmente tras un intento de suicidio. En el caso de adolescentes y jóvenes, esta tarea también involucra otros sectores fuera del sistema de salud. Cuando se identifica una crisis, es esencial coordinar con ámbitos educativos y otros entornos para que cada sector pueda intervenir y haya una respuesta conjunta cuando sea necesario.
La prevención también se nutre de los espacios de escucha disponibles. Entre ellos se encuentra la línea 135 del Centro de Asistencia al Suicida, que ofrece acompañamiento gratuito y confidencial. Azcoitía mencionó un “aumento considerable de los llamados a la línea” en los últimos años, señalando la mayor presencia de personas con problemas de salud mental crónicos. Asimismo, muchas personas enfrentan dificultades para mantener su tratamiento, ya sea por el desbordamiento del sistema de salud o por características propias de su patología.
La creciente demanda refuerza la necesidad de contar con lugares donde las personas puedan ser escuchadas antes de que su situación alcance un estado crítico: “El suicidio, además de ser multicausal, nunca ocurre de manera abrupta”. En muchos casos, los primeros en notar cambios no son los profesionales de salud, sino amigos, familiares o compañeros de trabajo.
Escuchar sin juzgar, estar cerca y acompañar en la búsqueda de ayuda son algunas de las formas de intervenir de manera temprana. Para la especialista, la prevención comienza allí: en prestar atención tanto a lo que nos ocurre a nosotros como a las personas que nos rodean.
Las campañas de concientización como “Septiembre Amarillo” buscan trascender el ámbito de los servicios de salud e involucrar a escuelas, organizaciones, redes sociales y espacios comunitarios, promoviendo actividades que reduzcan el estigma y acercar información sobre cómo solicitar ayuda.
Las herramientas que se proporcionan pueden motivar a alguien a pedir asistencia y a saber dónde encontrarla. Sin embargo, se enfatizó que “una campaña por sí sola no reemplaza una política sanitaria”. La sensibilización debe ser acompañada por la capacitación de equipos que respondan adecuadamente ante situaciones de riesgo y el acceso oportuno a atención especializada.
Hablar sobre el suicidio es más que buscar una única respuesta o esperar a que se presente una crisis para actuar. Implica reconocer señales, crear espacios de escucha, acompañar y facilitar el acceso a la ayuda cuando sea necesario. En definitiva, como resumió Azcoitía, prevenir es “estar antes”.
Si tú o alguien que conoces está enfrentando una situación de riesgo, buscar ayuda es crucial y no deberías atravesarlo solo.









