“Hay una cosecha récord, producción récord de hidrocarburos, ganancia en minería y términos de intercambio favorables. Deberíamos estar creciendo arriba del 5% y estamos estancados apenas arriba del 2%. La explicación está en demasiadas compras de reservas por parte del Banco Central”, afirmó el fundador de Arriazu Macroanalistas.
La política cambiaria y el nivel de reservas del BCRA ocupan un lugar central en el debate económico. La postura de Arriazu coincide con la de otros economistas que cuestionan la intervención del organismo en el mercado cambiario. En contraste, otros especialistas y exfuncionarios advierten sobre la fragilidad de las reservas y los posibles efectos de una apreciación del peso si el Banco Central redujera su intervención.
Arriazu destacó que los recursos naturales y la ubicación geográfica del país ofrecen oportunidades de crecimiento, en particular por el potencial de la minería. Al referirse al cobre, sostuvo: “El mundo necesita cobre y no tiene de dónde sacarlo”. Según su visión, la demanda internacional de materias primas representa una oportunidad para que Argentina amplíe su producción y sus exportaciones.
No obstante, consideró que la principal dificultad del país para acceder al financiamiento no está necesariamente en sus indicadores económicos, sino en la falta de confianza de los mercados. “Nuestro nivel de deuda comparado con el mundo es despreciable, el problema es que nadie confía en nosotros, porque somos estafadores seriales”, afirmó.
El economista también cuestionó la interpretación del nivel de deuda pública en relación con el producto bruto interno (PBI). Calificó de “falso” el ratio del 79%, al argumentar que se compara la deuda al cierre del año con un PBI que representa un promedio anual. Además, señaló que los argentinos mantienen unos US$ 450.000 millones en el exterior y sostuvo que esa posición permite considerar al país como acreedor neto. Estas afirmaciones forman parte de su interpretación de la situación patrimonial y financiera argentina.
En el plano político, Arriazu señaló que la incertidumbre sobre la continuidad del rumbo económico afecta las decisiones de inversión. “Hoy es un país fiscalmente sólido, pero no confiable, porque estamos debatiendo sobre el futuro del péndulo político”, afirmó, en referencia a las perspectivas electorales de 2027.
El economista también analizó los factores que condicionan el crecimiento global. Entre ellos mencionó los conflictos geopolíticos, las tensiones entre Estados Unidos y China y el envejecimiento de la población, fenómenos que, según su evaluación, limitan las perspectivas de expansión económica.
“La economía internacional enfrenta una gran incertidumbre, marcada por conflictos y guerras. De los últimos 16 cambios de potencia dominante, 12 fueron a través de guerras. Ahora estamos en una ‘guerra fría’, que se está trasladando a la economía y el comercio, donde no solo se consideran ventajas competitivas, sino también la seguridad estratégica”, sostuvo.
Para Arriazu, estas tensiones tienen consecuencias sobre los precios de las materias primas y la inflación internacional. A eso se suma la situación fiscal de grandes economías, como Estados Unidos y China, que, según su análisis, contribuye a generar incertidumbre en los mercados financieros y presiones sobre las tasas de interés.
En ese contexto, el economista afirmó que se registra una venta generalizada de bonos públicos, motivada por la preocupación de los inversores sobre la seguridad de sus activos. También se refirió a la política monetaria estadounidense y consideró que la Reserva Federal tendría dificultades para reducir las tasas mientras persistan las presiones inflacionarias. En su escenario, las tasas podrían mantenerse estables o aumentar, y los recortes dependerían de una moderación de la inflación.
Por último, Arriazu cuestionó los resultados de la política económica y comercial del presidente estadounidense Donald Trump. “Quería carne y gasolina baratos, y logró lo contrario”, afirmó. También criticó la estrategia arancelaria de Washington y sostuvo que Estados Unidos registra un déficit mayor pese a esas medidas. Como comparación, señaló que, si los aranceles fueran suficientes para resolver los desequilibrios externos, Argentina no habría enfrentado históricamente problemas de balanza de pagos.
Las declaraciones del economista vuelven a poner en el centro del debate la relación entre la acumulación de reservas, la política cambiaria, la confianza de los inversores y las posibilidades de crecimiento de Argentina, en un escenario internacional marcado por tensiones comerciales y financieras.









