En respuesta a las críticas emitidas por el sindicato, el embajador argentino ante las Naciones Unidas, Carlos Foradori, pronunció un discurso en defensa de las políticas del gobierno libertario, señalando el “estruendoso silencio” de la CGT durante la gestión de Alberto Fernández: “No se llevó a cabo ninguna huelga nacional (mientras) el actual gobierno, en dos años y medio ya tiene un récord de cuatro”.
Foradori, quien se dirigió a la OIT por segundo año consecutivo en ausencia de funcionarios gubernamentales, estableció un contrapunto con la CGT. Durante la conferencia, Gerardo Martínez, delegado principal de los trabajadores, reiteró sus críticas al gobierno, indicando que “el mensaje de la política sigue siendo la confrontación y el desprecio al que vive en la pobreza o al que trabaja en la informalidad”.
“El Gobierno desatiende demandas urgentes en términos económicos y sociales”, afirmó Martínez, quien fue elegido vicepresidente de la conferencia de la OIT. Su discurso incluyó un rechazo al “cepo salarial” en las paritarias y una condena a la Casa Rosada por promover “la ley de reforma laboral, propatronal que elimina derechos, que aplauden y celebran los empresarios oportunistas, y busca transferir al sector privado el rol del Estado afectando los valores de la justicia social”.
Foradori, que se dirigió a la OIT 24 horas antes, comunicó que escuchó “con respeto” la intervención de Jorge Sola, co-titular de la CGT, pero argumentó que sus objeciones se alejaron de la “discusión principal”. A su vez, destacó que “los hechos son inmunes a las ideologías” y presentó cifras sobre crecimiento, inflación, pobreza y superávit financiero en Argentina.
Entre los datos más relevantes, indicó que en diciembre de 2023, el déficit consolidado del Tesoro y del Banco Central superó el 15% del Producto Interno Bruto (PIB). Además, mencionó que la pobreza alcanzaba al 41,7% de la población y la inflación aumentaba a un ritmo cercano al 1% diario. En comparación con las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), el país alcanzaría un crecimiento económico del 4,4% en 2025, con un incremento adicional del 3,5% en 2026, superando el promedio regional de 2,3%.
Foradori también destacó que la inflación anual cayó al 32,4%, con un aumento mensual del 2,6% en abril. Además, mencionó que Argentina logró su primer superávit financiero desde 2010, con un saldo equivalente al 0,3 % del PIB en 2025, manteniendo tanto el superávit primario como financiero en el primer trimestre de 2026.
Sobre los índices sociales, el embajador informó que la pobreza disminuyó del 52,9% en el primer semestre de 2024 al 28,2% en el segundo semestre de 2025. Asimismo, la Asignación Universal por Hijo (AUH) creció más del 560% desde diciembre de 2023, recuperando más del 100% del poder adquisitivo real, mientras que la prestación Alimentar amplió su cobertura en más de 600 mil adolescentes, aumentando un 137% en el mismo período.
En cuanto a las condiciones laborales, Foradori mencionó que la tasa de desempleo alcanzó el 7,5%, “uno de los niveles más bajos en varias décadas”, aunque la informalidad afecta al 40% de los trabajadores. En este contexto, recordó que el Congreso aprobó una ley laboral destinada a fomentar la formalidad y la adaptación normativa a las dinámicas productivas y tecnológicas actuales.
“A pesar de todo, esto no implica que no haya problemas ni que el Gobierno sea infalible. No significa que no existan errores que corregir -admitió-. Es algo mucho más simple y potente: los argentinos decidieron democráticamente dar una oportunidad al cambio. Y lo expresaron con la herramienta más poderosa de una democracia, que es el voto”.
Foradori también abordó las acusaciones de autoritarismo, señalando que “con más del 40% de apoyo a nivel nacional en octubre pasado, el pueblo argentino ratificó el rumbo del Gobierno”.
Concluyó subrayando que “los cambios ofrecen resistencias, pero la visión del pueblo implicó, como una siembra de conciencia colectiva, que hacer siempre lo mismo nos llevaría a los mismos resultados penosos”. Y agregó que “las naciones no fracasan ante las dificultades, sino cuando pierden la voluntad de superarlas. Argentina ha recuperado esa voluntad”.
Por su parte, Gerardo Martínez inició su intervención enfrentando un contexto internacional marcado por una “policrisis”, donde la pobreza y la desigualdad avanzan junto a guerras y recesiones económicas. En este contexto, criticó el retroceso del multilateralismo global y recordó que la crisis financiera de 2008 se resolvió con el esfuerzo de los Estados.
Martínez subrayó que el 10% de la población mundial concentra el 75% de la riqueza, advirtiendo que este fenómeno se ha acentuado en las últimas cuatro décadas.
El representante de la CGT advirtió sobre “un período histórico de extrema concentración económica global” y planteó la necesidad de un nuevo contrato social que redefina el equilibrio entre capital y trabajo. Afirmó que sin una acción oportuna, “el destino de más pobreza es inexorable”.
Conectando el auge de la inteligencia artificial y la automatización, alertó sobre el riesgo de una “justicia social artificial” si las innovaciones no se alinean con objetivos de desarrollo reales. Citando al papa León XIV, destacó que “toda introducción de automatización debe ir acompañada de medidas verificables de protección del empleo, recalificación y participación de los trabajadores y de la sociedad en su conjunto”.
El líder de la UOCRA también señaló que en América Latina, las brechas históricas se agravan con un aumento de la informalidad y el desempleo, y abordó la violencia sufrida por dirigentes sindicales en la región.
Dirigiéndose a la situación en Argentina, criticó al gobierno por “el mensaje de la política de confrontación y desprecio hacia quienes viven en la pobreza o trabajan en la informalidad”, afirmando que “el Gobierno desatiende demandas urgentes en términos económicos y sociales”.
Martínez consideró que “los costos del ajuste profundizan la pérdida del poder adquisitivo y la precarización del empleo existente” y uno de los puntos más críticos de su discurso fue la Ley de Modernización Laboral: “El Gobierno aprobó la ley de reforma laboral, propatronal que elimina derechos, que aplauden y celebran los empresarios oportunistas”.
“Desde el sindicalismo argentino -continuó- reafirmamos nuestro compromiso de promover un pacto económico y social que impulse la sostenibilidad económica mediante políticas que incrementen la producción, la innovación y la creación de empleo”.
A pesar de esto, Martínez se quejó de que “tenemos propuestas que son ignoradas”.
Finalmente, resaltó: “Reclamamos el libre ejercicio de la negociación colectiva y rechazamos cualquier techo impuesto a la negociación salarial. Debemos repetirlo una vez más: no al cepo salarial”.
El sindicalista defendió “un proyecto de país donde el capital esté al servicio de la economía y la economía al servicio del bienestar social”, concluyendo con el llamado a establecer una agenda de diálogo para una Argentina en desarrollo, con derechos y con mayor protección social.









