De acuerdo con un análisis económico, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) habría inyectado aproximadamente $1,3 billones durante la última semana mediante operaciones de mercado abierto. Se trata del mayor volumen registrado en lo que va del año.
La intervención se produjo después de varias semanas en las que las autoridades habían administrado la liquidez con el objetivo de contener la presión sobre el mercado cambiario. Al mismo tiempo, las tasas de corto plazo comenzaron a estabilizarse.
En este escenario, el mercado interpreta que el equipo económico habría establecido un límite al aumento de las tasas y estaría dispuesto a aceptar un tipo de cambio por encima de los $1.500. Si bien las curvas de tasas en pesos se estabilizaron, los rendimientos todavía se encuentran en niveles considerablemente superiores a los de hace un mes.
El principal interrogante pasa por determinar hasta dónde puede avanzar el dólar sin generar un aumento de la demanda de cobertura. Una eventual reducción de las tasas podría modificar el atractivo de las inversiones en pesos.
Si los rendimientos quedan por debajo de las expectativas de inflación o de una eventual depreciación del peso, el denominado carry trade perdería atractivo. En ese caso, los inversores podrían comenzar a desarmar posiciones en moneda local y buscar refugio en dólares.
El próximo punto de atención será la licitación del Tesoro prevista para el jueves. Antes de esa operación, el Gobierno realizó un canje con el BCRA de una Lecap con vencimiento en agosto por un Boncap 2027, reduciendo parte de los $13.900 millones involucrados.
El resultado de la licitación será seguido especialmente por el mercado cambiario, debido a que una baja renovación de los vencimientos podría liberar pesos que, si no encuentran rendimientos suficientemente atractivos, podrían volcarse hacia la compra de dólares.
La combinación entre los vencimientos de deuda en pesos, las necesidades de dólares y una mayor demanda de cobertura podría generar un escenario más frágil a medida que se acerca 2027.
El desafío para el Gobierno no consiste únicamente en conseguir los US$24.900 millones contemplados en el programa financiero, sino también en evitar que las condiciones del mercado generen incentivos para una mayor dolarización de las carteras.
En ese contexto, la principal incógnita pasa por qué nivel de tipo de cambio estará dispuesto a tolerar el Gobierno para mantener las tasas en niveles moderados y evitar que el costo de sostener el dólar termine trasladándose al crédito y a la actividad económica.









