Las actividades a realizar incluyen atención al público, conservación histórica y monitoreo de la fauna local. Aparte del salario, la fundación se encarga del alojamiento, la alimentación y el equipamiento necesario para enfrentar las duras condiciones climáticas.
No obstante, los seleccionados deberán adaptarse a una convivencia exigente, enfrentando servicios limitados, temperaturas bajo cero y una rutina que demanda esfuerzo físico.
El lugar de trabajo es la isla Goudier, ubicada en el archipiélago Palmer, en la Antártida. Allí se halla Port Lockroy, una antigua base militar británica establecida en 1944 durante la Segunda Guerra Mundial, como parte de la Operación Tabarín.
Desde 1962, la base quedó desocupada y fue restaurada en décadas posteriores. Hoy en día, está protegida como Sitio y Monumento Histórico y opera como un pequeño museo, una tienda de recuerdos y una oficina postal conocida como Penguin Post Office.
Entre noviembre y marzo, la base recibe miles de turistas que llegan en cruceros de expedición, y los empleados son responsables de la operatividad del lugar. Durante cada temporada, el equipo puede llegar a procesar más de 80.000 postales enviadas desde uno de los rincones más remotos del planeta.
Una de las tareas más significativas del equipo es participar en el seguimiento de la colonia de pingüinos papúa que habita en la isla Goudier. Este monitoreo facilita el registro de la actividad reproductiva de estas aves y permite estudiar la evolución de la colonia en un ambiente que también recibe visitantes. Las investigaciones científicas en la región se han llevado a cabo durante décadas.
En las primeras semanas, los trabajadores deben restringir sus recorridos a ciertas áreas para minimizar las molestias a los animales. Cuando la mayoría de los nidos alberga huevos, se realiza un recuento general de la colonia. Posteriormente, el equipo regresa para observar a los pingüinos y documentar la cantidad de polluelos y su desarrollo.
La remuneración para estos puestos se sitúa entre 1.700 y 2.500 euros mensuales, lo que se complementa con la cobertura de los gastos esenciales durante la estadía.
Es relevante mencionar que la base carece de agua corriente. El agua potable debe transportarse en recipientes desde las embarcaciones que llegan a la isla, por lo que su consumo se gestiona con esmero. Las duchas se limitan a una vez por semana y pueden extenderse aún más si el clima impide la llegada de barcos.









