Su historia comenzó a los 12 años, cuando adquirió su primera cabra con dinero ahorrado de su trabajo. Desde ese momento, incrementó su rebaño hasta alcanzar actualmente un total de 200 cabras.
“Cuando empecé tenía solamente diez cabras y ahora tengo casi 200. Con 12 años compré mi primera cabra. Salió de mis ahorros, de ir trabajando porque nunca he parado”, compartió David.
Antes de contar con su propio espacio, pasaba gran parte de su tiempo junto a otros ganaderos, una experiencia que considera esencial para aprender un oficio que, como él explica, se basa en gran medida en la práctica.
“A mí me gusta el campo y la gente del campo somos así. Me iba los fines de semana, o entre semana, o por las tardes con gente de mi familia a echar una mano. Me daban algo y lo fui ahorrando”, declaró.
Con esos ahorros, no solo adquirió sus primeros animales, sino que también se hizo responsable de los gastos necesarios para su mantenimiento.
Tener un rebaño de cerca de 200 animales implica una rutina diaria que comienza temprano y exige dedicación. David relató que gran parte de su día está destinado al cuidado y alimentación de las cabras.
La alimentación representa un aspecto clave en su explotación, dado que la principal fuente de ingresos proviene de la producción de leche: “Tienen que tener una alimentación equilibrada de fibras y proteínas”, enfatizó.
David no proviene de una familia con tradición ganadera. Su interés por los animales surgió desde pequeño y se ha intensificado a lo largo de los años.
“Me ha salido de dentro. Desde que era chico, mi ilusión eran las cabras. En vez de irme a un parque, me iba con los ganaderos al campo”, relató.
Recuerda que ha aprendido observando a otros ganaderos, informándose y solicitando consejos. “Es un trabajo en el que las mismas cabras te van enseñando. Cada ganadero es distinto y a cada uno le viene mejor una forma u otra”, añadió.
Aunque ha convertido su pasión en una actividad ganadera, David también tiene otros planes: “Quiero vivir toda mi vida de esto porque es lo que realmente me gusta”.
“Me gustaría hacer ecoturismo, para traer a la gente, que visiten la ganadería, hacer talleres… Quiero involucrarlos en lo que es el campo”, explicó.
A largo plazo, espera poder implementar una quesería para transformar su producción de leche en quesos, yogures y otros productos.
Por último, mencionó que su proyecto busca contar con todas las instalaciones necesarias para almacenar y procesar la producción: “Quisiera tener un silo cerrado para darle valor a mi producto y venderlo en condiciones.”









