Al reflexionar sobre su proceso, De Cecco dijo: “¿Si ya tiré las pastillas? Sí, en la mudanza del anteaño pasado. Pero sin querer, no las encontré después cuando las fui a buscar. Porque las había dejado como motivación para acordarme de dónde venía y para nunca volver a ese lugar. Igual estaban encintadas y tenían la palabra ‘no’. En la mudanza, se me perdieron”. El voleibolista, que obtuvo la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, agregó: “Durante años, tuve una cinta en el cajón que decía ‘no’. Entonces, cuando abría el cajón, donde generalmente pongo el teléfono cuando me voy a dormir, levantaba el teléfono y decía ‘no’. Y eso me recordaba. Después ya pasó”.
En otro pasaje, De Cecco enfatizó la relevancia de compartir lo que estaba atravesando y el impacto que su testimonio tuvo en su círculo cercano: “Tuve un montón de mensajes por redes sociales. De allegados que me escucharon hablando en Clank, diciendo que los salvé, y cosas así un montón. Me dio ganas de poder contarlo más asiduamente cuando me preguntaban. Antes tiraba algunas cositas, ahora cuento más. Les pasa a un montón de deportistas, lo más importante es tratar de charlarlo. Y ser curiosos como compañeros, entender que hay mecanismos que pueden sacar chispas de algo y que algo le puede cambiar la vida a alguno”.
Recientemente, De Cecco participó en el Sudamericano, donde Argentina obtuvo la medalla de plata tras perder en la final ante Brasil, resultado que también les asegura un lugar en el Mundial 2027. Durante este tiempo, confió que su crisis emocional se extendió por ocho meses, mientras continuaba compitiendo en Europa. Su recuperación comenzó cuando decidió priorizar su bienestar personal sobre el deporte: “Le di menos importancia al vóley y más a mí”. Además, subrayó el soporte que recibió de una compañera de equipo y una conversación anónima por Zoom con otras personas.
El jugador relató que, al regresar al club Lube Civitanova de Italia, comenzó a sufrir pesadillas, taquicardia y temor de dormir a oscuras. Al buscar ayuda profesional, comenzó a asistir a terapia con un psicoanalista, aunque mencionó que después de cada sesión se sentía peor. A pesar de entrenar y competir, el capitán ocultó su situación, hasta que su entrenador, tras notar cambios en su actitud, lo invitó a cenar y le planteó sus inquietudes. De Cecco decidió abrirse y le pidió que no revelara su situación a su familia.
En diálogo con Clank Media, el jugador subrayó que nunca tomó medicación, ya que debía seguir compitiendo y no quería arriesgarse a un posible doping. Después de ganar la Copa Italia y llegar a las semifinales de la Champions, compartió su experiencia con sus compañeros, lo que generó cierto malestar entre ellos por no habermente hablado antes. “Yo soy parte de los que no hablan de salud mental, pero invito a todos a que hablen. He tenido pensamientos suicidas, hasta me compré unas pastillas por si acaso. Llegué a tocar el punto más bajo”, confesó.
En otra conversación, De Cecco reveló un hito en su proceso de rehabilitación: “El día que dormí ocho horas seguidas me di cuenta de que estaba mejorando. Habíamos hecho estudios médicos con el equipo a la mañana y nos habían dado la tarde libre. Mi mamá estaba en casa y me estaba ayudando a organizar la ropa de sponsors que me había llegado. Me recosté y me quedé dormido. Dormí desde las 4 y media de la tarde hasta las 12 de la noche. Literal. Me levanté sorprendido. Empecé a andar mejor, a recuperar peso y a dormir. No tenía sueños raros y no tenía miedo a dormirme sobre todo. Me parece increíble que haya podido contarlo.”
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