El retroceso se concentró principalmente en las líneas destinadas al consumo. Los préstamos de este segmento disminuyeron 1,9% real en agosto, mientras que el uso de tarjetas de crédito cayó 3,3% en términos reales. Los datos surgen del Informe Monetario Mensual elaborado por el Banco Central.
Entre los factores que explican el comportamiento aparece una menor disponibilidad de financiamiento. El refinanciamiento de deudas acumuladas reduce el margen de endeudamiento de los clientes y limita la posibilidad de acceder a nuevos préstamos. A esto se suma el elevado costo financiero, que desalienta la demanda de crédito.
En agosto, la tasa efectiva anual alcanzó el 79,1% para las tarjetas de crédito y el 65,8% para los préstamos personales. En contraste, los rendimientos ofrecidos para captar depósitos fueron considerablemente menores: los plazos fijos para personas físicas a 30-35 días ofrecieron una tasa efectiva anual del 18,8%, mientras que los depósitos a la vista remunerados llegaron al 13,9%.
La diferencia entre el costo que enfrentan quienes toman préstamos y el rendimiento que reciben quienes colocan sus fondos se mantiene así entre las más amplias de los últimos años.
El comportamiento fue diferente en los préstamos con garantía real, que avanzaron 1,1% real en agosto. Dentro de este grupo se destacaron los créditos hipotecarios, con una expansión mensual del 2,8% en términos reales y un crecimiento interanual del 41,6%.
El avance de los hipotecarios se concentra principalmente en las líneas ajustadas por UVA, cuya tasa efectiva anual se ubica en 32,1%, menos de la mitad de la correspondiente a los préstamos personales. Sin embargo, el desempeño positivo no se repite en todas las modalidades con garantía.
Los préstamos prendarios retrocedieron 1,1% real en agosto y acumularon una baja del 8% durante los últimos doce meses. La evolución se relaciona con la debilidad del mercado automotor y con unas condiciones financieras que todavía dificultan la recuperación de este tipo de financiamiento.
Mientras el crédito en pesos perdió dinamismo, los préstamos en moneda extranjera continuaron creciendo. Durante agosto se incorporaron unos US$258 millones, llevando el stock total a US$25.241 millones, un 43,8% más que un año atrás. La mayor parte de esta expansión correspondió a los documentos a sola firma, que representan alrededor del 75% del crédito en dólares otorgado al sector privado.
En paralelo, el Banco Central amplió mediante la Comunicación “A” 8467 los destinos habilitados para las financiaciones en moneda extranjera respaldadas por depósitos del sector privado. La normativa establece, entre otras condiciones, un límite del 15% por entidad y un factor de ponderación de 1,25 en determinados casos.
Para impulsar el financiamiento hipotecario, el Gobierno puso en marcha el Programa de Licitación de Plazos Fijos con Destino a Crédito Hipotecario. A través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, la ANSES dispone de hasta $2 billones en plazos fijos UVA en entidades bancarias y contempla adjudicaciones de hasta $200.000 millones por licitación, con un máximo del 20% para cada entidad.
El objetivo del mecanismo es reducir el descalce de plazos que enfrentan los bancos, que reciben depósitos de corto plazo y deben utilizarlos para financiar préstamos hipotecarios de mayor duración.
En el segmento automotor, esta semana también se anunciaron nuevas líneas de créditos prendarios de Banco Nación. Para clientes que cobran sus haberes o jubilaciones a través de la entidad, la alternativa ajustada por UVA contempla una tasa de UVA + 19% TNA, mientras que la opción de tasa fija establece una TNA del 36%.
El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, respaldó la nueva línea UVA y sostuvo que puede contribuir a ampliar la oferta de financiamiento para la compra de vehículos.
El escenario deja planteado un panorama dispar para el mercado crediticio. Mientras los préstamos hipotecarios muestran una evolución favorable, respaldados por políticas públicas y por el esquema UVA, las tarjetas, los préstamos personales y los prendarios continúan condicionados por el elevado costo del financiamiento y la menor demanda.









