Bregman, una de las principales críticas del Gobierno de Javier Milei, registra una mejora en sus niveles de imagen en diferentes encuestas y llegó a alcanzar hasta un 44% de valoración positiva. Su posicionamiento se da mientras el peronismo continúa atravesado por diferencias internas y todavía no definió una estrategia electoral unificada.
En el Gobierno consideran que una mayor presencia electoral de la izquierda podría restarle votos al peronismo y ampliar las posibilidades de Milei de buscar su reelección. Los sondeos que analiza el oficialismo ubican al Presidente en torno a los 35 puntos de intención de voto desde hace varios meses, un escenario que obliga a La Libertad Avanza a trabajar tanto en la construcción de alianzas como en la competencia con sus principales adversarios.
La posibilidad de que Bregman gane espacio electoral comenzó a ser incorporada en los análisis del oficialismo de cara a 2027. Dentro de ese espacio consideran que una oposición más fragmentada podría favorecer al Gobierno en una eventual competencia electoral.
El crecimiento de la diputada, sin embargo, también es interpretado como consecuencia del debilitamiento del peronismo y de la falta de definición sobre una eventual candidatura unificada. Desde el entorno de Bregman rechazan que su crecimiento responda a una estrategia conveniente para el Gobierno y sostienen que está relacionado con su posición crítica frente al ajuste y las políticas oficiales.
Una de las mediciones de imagen más recientes ubica a Bregman con un 44% de imagen positiva, integrada por un 23% de valoración “muy positiva” y un 21% “algo positiva”, mientras que el 46% mantiene una imagen negativa. En ese estudio, quedó apenas por debajo de Axel Kicillof, que registró un 45% de imagen positiva y un 50% negativa.
Sin embargo, los niveles de imagen no se traducen directamente en intención de voto. Un análisis de los datos señala que Bregman se ubica actualmente en torno a los seis o siete puntos de intención de voto, por lo que su potencial electoral dependerá de la oferta que presente el peronismo y del nivel de atractivo que logre alcanzar una eventual candidatura.
En esa misma medición, Kicillof y Bregman aparecen entre los dirigentes con mejor imagen, seguidos por Cristina Kirchner, Patricia Bullrich, Juan Grabois, Sergio Massa y Milei. El Presidente registra un 36% de imagen positiva y un 61% negativa.
Otros estudios muestran resultados diferentes, aunque también reflejan una evolución favorable para Bregman. Una medición correspondiente a julio de 2026 le asigna un 22,8% de imagen positiva y un 38,8% de negativa, con un diferencial de -16%. Otra encuesta realizada en mayo registra un 32,3% de imagen positiva, un 14,2% de valoración regular y un 44,9% negativa.
El crecimiento de su imagen es interpretado en algunos análisis como consecuencia de una mayor identificación de sectores progresistas con su posición frente al Gobierno. Según esa lectura, parte de quienes anteriormente tenían una opinión intermedia sobre Bregman ahora la consideran una figura más cercana políticamente, en un escenario de mayor confrontación con el oficialismo.
Pese a la mejora en los indicadores de imagen, los mismos análisis relativizan su impacto electoral. La izquierda continúa registrando niveles de intención de voto de entre cuatro y cinco puntos, mientras que Bregman podría alcanzar entre siete y ocho puntos, según esas estimaciones.
Desde el propio espacio de izquierda atribuyen el crecimiento a distintos sectores: votantes desencantados con el peronismo, incluidos algunos que habían elegido esa opción como alternativa frente a Milei; personas disconformes con el Gobierno; electores que anteriormente votaban en blanco o no participaban y nuevos votantes.
Bregman, por su parte, mantiene distancia respecto de una eventual alianza con el peronismo y sostiene que existen diferencias entre ambos proyectos políticos. Su posicionamiento mantiene abierta la posibilidad de que la izquierda compita con una candidatura propia en 2027.
El escenario electoral todavía se encuentra en una etapa preliminar, pero la evolución de los indicadores de Bregman comenzó a incorporarse al análisis de los distintos espacios políticos. Para el oficialismo, una mayor fragmentación de la oposición podría modificar la competencia; para la izquierda, en cambio, el crecimiento refleja un mayor reconocimiento de su postura frente al Gobierno.









