Este fue el inicio de su camino en el kitesurf, que lo llevaría a convertirse en un referente en el deporte a nivel nacional. Por lo tanto, la comunidad de Santa Fe se vio profundamente afectada al enterarse del trágico accidente que sufrió mientras practicaba en la laguna Setúbal.
El pasado jueves, después de una tormenta, Fernando, al observar que las condiciones climáticas mejoraban, decidió salir a dar unos saltos. Se reunió con su novia y se dirigieron juntos a la zona del paraje El Chaquito. Disfrutó de una hora en el agua, pero durante su última salida, una línea de su equipo se enredó y todo se complicó.
“El clima no influyó en su accidente. Él era muy cuidadoso y estaba siempre alerta con respecto al viento, aprovechando estos días favorables. Usaba casco y chaleco, así como todo su equipo de seguridad. Era muy metódico en cuanto a la seguridad y sabía mucho sobre saltos y acrobacias. Sin embargo, después de una hora navegando, algo falló. Cuando intentó realizar sus maniobras, ya era tarde”, indicó Marcelo.
Se coincidió con colegas y compañeros de Fernando en que ocurrió un problema con una de las líneas, posiblemente enganchada en algas. “Fue una fatalidad que puede suceder en deportes como este”, afirmó. Fue la novia de Fernando quien registró el último salto que realizó, lamentando en voz baja su falta de visibilidad en el agua: “¿Dónde estás, gordito? No te veo”, se escucha en el video que se difundió.
Marcelo agradeció el apoyo de amigos y conocidos que se involucraron en las labores de búsqueda junto a la Prefectura Naval Argentina: “El amor que nos mostró la gente fue inmenso. Muchos estuvieron en el agua buscándolo hasta las cuatro de la mañana. Volvían helados y temblando tras horas de búsqueda. La policía nos mencionó que nunca había coordinado tantas lanchas, incluyendo drones, que estaban organizándose para no chocar. Todo fue en su búsqueda”.
“Después del accidente, las horas se sintieron desesperantes. Durante ese tiempo, parece que se vive una realidad ajena. Hasta que nos informaron que habían encontrado su cuerpo”, relató un angustiado Marcelo. “Es el momento más doloroso que nos tocó enfrentar como familia. Nos dejó la vida rota”.
Los rescatistas hallaron a Cappi en el canal de derivación Sur, frente al Club Náutico El Quillá, y aún tenía parte del equipo de kitesurf puesto, con las botas sujetas a la tabla. “Además de ser un apasionado del kitesurf, era instructor de buceo y de tiro. Nunca había tenido un accidente en todos sus años de práctica; era extremadamente cuidadoso con la seguridad”, enfatizó su hermano.
A pesar del dolor, Marcelo intenta recordar lo especial que fue su hermano para quienes lo conocieron. Lo define como una persona que hacía sentir bien a otros con un simple gesto: “Te veía, abría los brazos y sonreía. Vivía por su familia y amigos, siempre con abrazos y alegría”.
Esta calidez, según Marcelo, atrajo a tantas personas a despedirlo. La Basílica Nuestra Señora de Guadalupe, donde tuvo lugar el último adiós, estuvo repleta de gente que quiso acompañar a la familia y rendir homenaje a Fernando, quien había brindado tanto cariño a lo largo de su vida.
“A pesar de ser una muerte trágica y un accidente, fue una persona muy querida. No era un futbolista ni una estrella, y aun así la Basílica se llenó. Se fue con aplausos. Eso nos llena de amor”.
Su hermano mayor, que le llevaba nueve años, no oculta su dolor: “Estoy destrozado. Siento un vacío inmenso; lo amaba. Éramos los hermanos más unidos, siempre juntos. Desde el viernes estamos tratando de sostener a mi mamá”.
Es consciente de que habrá días aún más difíciles, en los que su ausencia se sentirá más. “Obviamente, habrá momentos que duelan más, en los que lo extrañaremos. Él siempre traía ruido y alegría; eso es lo que nos faltará”. A pesar de lo difícil, se aferra al legado que dejó: “El amor recibido es como un combustible. Tenemos mucha fe de que ahora está con mi papá, en paz”.









