La alerta inicial fue emitida por la casa de apuestas Stake y posteriormente confirmada por un informe de Sportradar, la entidad contratada por la FIFA para vigilar actividades sospechosas dentro del mercado global de apuestas.
En respuesta a esta advertencia, la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) activó de inmediato a la Policía Federal, el Ministerio Público y el Supremo Tribunal de Justicia Deportiva (STJD) para que se ampliara la investigación.
El club Fluminense también se pronunció al respecto, informando que recibió notificación confidencial de la CBF y expresando su total disposición para colaborar con las autoridades pertinentes.
Además, el mediocampista se defendió de manera contundente, desestimando las acusaciones y negando su participación en cualquier actividad irregular relacionada con las apuestas.
La tarjeta amarilla en cuestión fue mostrada a los 47 minutos del segundo tiempo, de acuerdo con el acta del árbitro Davi de Oliveira Lacerda, quien indicó que la amonestación fue por una “acción imprudente” en medio de un tumulto que culminó con dos expulsiones y otras dos sanciones.









