El alivio fue palpable. Dentro del MetLife Stadium en Nueva Jersey, los jugadores, exhaustos y emocionados, se desplomaron sobre el césped, mientras que en las gradas, los aficionados no pudieron contener las lágrimas ni dejar de agitar las banderas. Las celebraciones se extendieron en las calles de Ecuador, a pesar del horario laboral.
Sebastián Beccacece, el entrenador argentino, fue el centro de atención tras esta victoria, a pesar de haber enfrentado críticas sobre su estilo de juego. A lo largo de las eliminatorias, su enfoque había sido cuestionado, especialmente tras la derrota contra Costa de Marfil (0-1) y el empate con Curazao (0-0). El propio Beccacece reconoció que no había logrado conectar con el sentimiento popular, algo que podría haber cambiado tras este triunfo.
Sin embargo, Beccacece se mostró modesto y desvió el mérito hacia sus jugadores, señalando: “Es un mensaje para la gente que estos chicos cambien la historia. Yo no existo, soy un guía nomás. Es importante que mantengamos la fe y la confianza. Se puede ganar, perder, podés volver en primera ronda o podés pasar: mientras los jugadores entreguen todo como en estos tres partidos, hay que estar orgullosos de lo que dimos y hacemos. Y el ecuatoriano está orgulloso”.
El técnico continuó enfatizando la importancia de la unidad y la resiliencia en el fútbol: “En el fútbol se gana y se pierde. Pero cuando uno sabe que va de sensaciones y funcionamiento, uno como entrenador debe estar tranquilo. Yo siempre trato de llevar esa energía, por eso invito a todo Ecuador a estar unido. La unidad es clave”, declaró.
Respecto a la presión de vencer a un adversario de renombre, Beccacece afirmó que haber aprendido a lidiar con la adversidad fue fundamental para su equipo. “La vida es eso también, ¿no? Saber sufrir y también tener templanza, fe y confianza. Siempre, en la adversidad, hemos mostrado mucha calma”, explicó, mientras instaba a mantener la fe e ignorar el miedo previo al partido.
Un momento particularmente emotivo fue cuando Beccacece se dirigió a su esposa entre la multitud tras el gol que aseguró la victoria: “La gente me vio correr hacia las gradas y besar a una señora: es mi esposa. Estuvo a mi lado en cada cima y cada valle de mi carrera”.
Las celebraciones de sus jugadores fueron variadas, reflejando la intensa emoción del momento. Algunos, al finalizar el encuentro, se dejaron caer al piso, mientras que otros se abrazaron con familiares, creando un ambiente de alegría y unidad. En un gesto conmovedor, la selección se arrodilló en el círculo central para agradecer por el histórico triunfo.
En las calles de Ecuador, la euforia era innegable. Los hinchas se reunieron en plazas, bares y restaurantes para celebrar la clasificación histórica. “Si le ganamos a Alemania, le podemos ganar a cualquiera”, se escuchó entre los gritos de alegría. “Es el día más feliz de mi vida”, coincidieron quienes estuvieron en el estadio. En respuesta al festivo ambiente, el presidente Daniel Noboa, presente en el partido, anunció feriado nacional para que todos puedan celebrar.
Las repercusiones no solo se limitaron a Ecuador, ya que medios internacionales también se hicieron eco del histórico triunfo. Michael Ballack, exjugador alemán, analizó que Beccacece superó a su homólogo alemán, mientras que Zlatan Ibrahimovic destacó la magnitud de la victoria, señalando: “Que Ecuador haga una remontada contra los tetracampeones es una ridiculez alucinante. Todo el crédito va para Sebastián Beccacece: su planteamiento fue absolutamente perfecto”.
El pueblo ecuatoriano disfruta de un momento que quedará grabado en la memoria colectiva y Beccacece se siente uno más entre ellos, enfatizando que vencer a Alemania es un hito que su país recordará para siempre.









