En ese marco, se creó el Clúster de Hidroponía de Mendoza, un espacio que busca conectar a los productores que ya utilizan esta tecnología con quienes quieren incorporarla, además de articular acciones con instituciones técnicas, académicas y empresas. La iniciativa apunta a identificar las necesidades del sector, mejorar su competitividad y desarrollar herramientas de apoyo para una actividad que registra una demanda creciente.
“El desarrollo de la hidroponía en Mendoza ya no representa una alternativa distante, sino una estrategia concreta de reconversión y tecnificación de la agricultura”, afirmó el director de Agricultura provincial, Alfredo Draque. El funcionario destacó el acompañamiento técnico de instituciones como el INTA y el respaldo organizativo del Ministerio de Agricultura para la conformación del nuevo espacio, con el objetivo de impulsar un modelo de producción más eficiente y adaptable a las condiciones climáticas.
El Gobierno provincial también presentó un plan de asociativismo para generar un ámbito de trabajo conjunto entre productores, empresas, instituciones y otros actores vinculados con los cultivos sin suelo. La propuesta contempla herramientas de acompañamiento acordes con las necesidades de una actividad que busca ampliar su capacidad productiva y comercial.
Según especialistas del sector, la hidroponía y los cultivos intensivos sin suelo atraviesan una etapa de expansión y profesionalización en Argentina. Este proceso se aceleró después de la pandemia y responde, entre otros factores, a la necesidad de optimizar el uso del agua, garantizar la inocuidad de los alimentos y controlar con mayor precisión las condiciones de producción frente a escenarios de vulnerabilidad ambiental.
De acuerdo con el Censo 2024 de la Asociación Hidropónica Argentina, Mendoza ocupa el tercer puesto nacional en superficie instalada con esta tecnología, con 18.650 metros cuadrados. La provincia se ubica detrás de Buenos Aires, con 33.850 metros cuadrados, y Córdoba, con 28.750 metros cuadrados.
La actividad tiene un valor estratégico para Mendoza por la escasez estructural de agua. A esto se suman condiciones climáticas favorables para determinados cultivos, como la elevada heliofanía y la baja humedad relativa, que contribuyen a reducir la presión de algunos patógenos, según los especialistas.
La producción hidropónica se concentra principalmente en el Cinturón Verde mendocino, en los departamentos de Guaymallén y Maipú, donde operan alrededor de 15 productores comerciales. También hay establecimientos en General Alvear. En paralelo, iniciativas de investigación e innovación, como el Módulo de Agricultura Vertical del INTA Mendoza, vinculado con un proyecto internacional de Fontagro junto con Panamá, Colombia y Costa Rica, reflejan el desarrollo técnico alcanzado en la región.
Entre los emprendimientos destacados se encuentra el establecimiento Compostela, ubicado en Los Corralitos, Guaymallén. La empresa cuenta con 13 hectáreas de invernaderos automatizados y se encuentra entre los establecimientos de mayor escala del país dedicados a la horticultura hidropónica. Una de sus innovaciones consiste en utilizar un sustrato elaborado a partir de orujo de uva reciclado, una práctica vinculada con la economía circular. La producción incluye tomates destinados a importantes cadenas de supermercados.
La presentación del clúster se realizó a mediados de septiembre durante el 43.º Congreso Argentino de Horticultura, en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo. Desde el Ministerio de la Producción señalaron que uno de los objetivos es construir una agenda de trabajo basada en las necesidades concretas de los productores, identificar oportunidades y orientar las políticas públicas hacia los desafíos de la actividad.
La estrategia también contempla la posibilidad de desarrollar herramientas financieras y otras medidas de promoción para emprendimientos con potencial de crecimiento. “Deseamos que empiecen a interactuar todos los actores que están relacionados con la hidroponía para así orientar nuestras políticas estatales y generar herramientas financieras que respondan a sus necesidades concretas”, expresó Draque.
En los últimos años, la producción local evolucionó desde pequeñas huertas destinadas al autoconsumo hacia emprendimientos comerciales e industriales. Actualmente, las hortalizas de hoja —como lechuga mantecosa, crespa y morada, rúcula, acelga y espinaca— continúan ganando espacio, al igual que las hierbas aromáticas. Algunas se comercializan con sus raíces, lo que permite prolongar su vida poscosecha.
Al mismo tiempo, crecen los establecimientos tecnificados que trabajan con invernaderos automatizados y cultivos de mayor rendimiento, como tomates redondos, tomates cherry de especialidad y pimientos. Estos productos se destacan por sus características de sabor y color y forman parte de una oferta que busca responder a diferentes demandas del mercado.
Entre las principales ventajas de la hidroponía se encuentra el ahorro de agua, que puede alcanzar el 90% frente al riego convencional gracias a la recirculación en sistemas cerrados. Además, el suministro directo de nutrientes a las raíces puede acelerar el crecimiento de las plantas, mientras que la ausencia de suelo reduce la exposición a determinadas plagas y enfermedades y puede disminuir la necesidad de pesticidas.
El sistema también permite aprovechar mejor el espacio, incluso mediante cultivos verticales y producción en ambientes interiores o terrenos áridos. Estas características posicionan a la hidroponía como una alternativa para diversificar la agricultura mendocina y mejorar la eficiencia en el uso de los recursos, mientras el sector busca consolidarse y ampliar su alcance comercial.









